jueves, 26 de octubre de 2017

¿La economía solidaria representa un modelo viable a escala global?


 

Fernando de la Cuadra

 

ALAI AMLATINA, 25/10/2017.-  Hace ya algunas décadas atrás el economista húngaro Karl Polanyi apuntaba que es posible pensar que existen formas de integración o de funcionamiento de la economía que no se asientan necesariamente en instituciones monetarias basadas en el intercambio convencional, es decir, que superan los movimientos de "doble mano" que se producen en el lugar del mercado, el cual representaría su locus por excelencia. De esta manera, Polanyi propuso algunas visiones alternativas de aquella existente en la economía capitalista, identificando en esa construcción tres principios de distribución distintos al modelo de intercambio mediado por el mercado y orientado a la ganancia, a saber, la administración doméstica, la redistribución y la reciprocidad. Según él, en la economía real pueden coexistir dos o más principios en los cuales esté presente inclusive la ganancia monetaria, aunque su presencia no necesariamente debe representar el principio dominante.

 

La importancia de estas formas para entender la actividad económica, residiría en que ellas no solo poseen una dimensión histórica sino que además ostentan una expresión empírica demostrable en actividades concretas realizadas por las personas, lo cual demostraría las limitaciones de la perspectiva de Olson y seguidores, en torno al lugar central ocupado por el comportamiento egoísta y la acción racional que tendrían los grupos y sus miembros individuales en las actividades desarrolladas cotidianamente.

 

Especialmente la noción de reciprocidad permite visualizar otros aspectos en torno a los cuales se organizan las sociedades, ya no basadas únicamente en la idea de interés y de competencia entre las personas y las organizaciones, sino también o sobre todo en torno a prácticas de cooperación destinadas a preservar los lazos sociales dentro y entre los diversos tipos de agrupaciones

 

En el caso latinoamericano es necesario considerar especialmente la prevalencia de formas de economía doméstica, visto el papel prioritario que dichas formas de integración ejercen en la conformación de grupos y comunidades que insertan las actividades económicas de producción y distribución en las diversas formas de sociabilidad presentes en la esfera local. Ello es especialmente significativo en el caso de aquellos países de cultura andina o mesoamericana. En este marco, tal como enunciado por José Luis Coraggio, la cuestión económica sustantiva se resuelve como una economía 'natural' o comunitaria, cuyo sentido es asegurar la autosuficiencia de todos los miembros o grupos que comparten los medios de sustento según reglas y estructuras no estrictamente económicas.

 

Una reflexión sobre la obra de Polanyi nos plantea el desafío de postular otras formas de organización económica de la humanidad, o como dicen sus principales adherentes, de pensar "Otra Economía" que supere el paradigma de la competitividad impuesto por la civilización del capital y de los mercados globales. En otras palabras, es necesario pasar de un paradigma centrado en la competitividad y la posesión de riqueza pecuniaria para un modelo centrado en las energías y capacidades que surgen desde las personas, en el trabajo y la cooperación que abunda en las comunidades. Ello implica, que los diversos actores (personas, comunidades y entidades públicas) sean capaces de construir nuevos espacios de cooperación, solidaridad y convergencia que integre lo económico en lo que verdaderamente es, un entramado de relaciones de sociabilidad -de parientes, amigos y vecinos en el territorio-, que buscan establecer vínculos equitativos y justos entre los diversos participantes del proceso económico y, de esta manera, propender hacia el bienestar de todos. A este tipo de prácticas cooperativas, asociativas y comunitarias se las conoce con el nombre de economía social y solidaria.

 

Pero no obstante las premisas recién expuestas, igual se mantiene en el aire la interrogante de si puede existir efectivamente una economía social y solidaria que supere el ámbito local. Esta es una pregunta que se podría responder – y descartar casi automáticamente – con un no rotundo. Para ciertas visiones, la evidencia acumulada hasta ahora nos permitiría concluir que el conjunto de experiencias que se sustentan en formas solidarias, cooperadoras y autogestionarias de concebir la actividad económica, difícilmente pueden traspasar los límites de lo local. Por lo mismo, es improbable que ellas lleguen a constituirse en modalidades globales de funcionamiento de la economía y las sociedades contemporáneas.

 

Aceptar esta premisa sin más, significa admitir que las sociedades y las personas poseen una naturaleza inmutable y que el estado de cosas con el cual nos deparamos cotidianamente va a seguir su mismo curso. Desde otra tradición crítica de esta ideología del status quo, Piotr Kropotkin, Marcel Mauss o Marshall Sahlins han podido demostrar que por el contrario las comunidades humanas han desarrollado preferentemente estrategias de cooperación para poder afrontar en conjunto la lacha por la supervivencia. Es decir, los seres humanos necesitamos de construir persistentemente lazos de cooperación con los otros para enfrentar los avatares de la vida, desde las estructuras familiares y de parientes (lealtades primordiales) hasta comunidades más amplias y complejas de colaboración.

 

Si admitimos que la humanidad no se encuentra condenada a la acción individual de personas que emprenden batallas competitivas sin cuartel, en las cuales necesariamente se debe producir una solución del tipo "suma cero", la perspectiva de dar un giro a esta narrativa no resulta tan ilusoria. Entonces, el mayor desafío de este giro consiste en ir edificando un sistema multiescalar, en el que se articulen las diversas experiencias que se originan en un plano local, para ir ascendiendo a una escala regional, nacional y global.

 

Si bien es cierto el horizonte de un sistema económico solidario de alcance global se ve muy lejano, cada vez son más las experiencias que intentan construir áreas de intercambio y flujos de bienes y servicios que no se rigen necesariamente por el parámetro de transacciones de equivalentes en mercados convencionales. Sus principales impulsores no han sido ni los conglomerados políticos ni las agencias públicas, sino que un sinfín de asociaciones y organizaciones de ciudadanos, que se han inspirado en experiencias históricas (mutualistas, cooperativas, asociaciones de autogestión o cogestión) o que han concebido nuevas modalidades de poner en común sus capacidades y deseos de complementarse solidariamente. Son Bancos de tiempo, de monedas alternativas o sociales, cajas populares de ahorro y crédito, mercados de trueque, cooperativas de diversa índole (vivienda, previsión, salud, educación, saneamiento, compra y venta), grupos de producción y consumo autogestionarios, etc. Es una enorme constelación de experiencias, muchas veces desperdigadas, pero que pueden ir convergiendo en una escala planetaria a partir de elementos comunes que las unen y que son susceptibles de articular en entes mayores.

 

Son iniciativas que demuestran que la historia de la humanidad está llena de millares de esfuerzos por construir relaciones basadas en la cooperación, la reciprocidad, la solidaridad y la búsqueda del bien común. Su transformación en iniciativas que vayan conformando una red cada vez más densa de relaciones y sinergias no solo representa una tendencia deseable y urgente, sino que es absolutamente posible en función de los repertorios culturales con que cuenta la humanidad para construir decididamente un futuro más viable, justo y fraterno.

 

- Fernando Marcelo de la Cuadra es académico, Escuela de Sociología, Facultad de Ciencias Sociales y Económicas, Universidad Católica del Maule

 

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martes, 24 de octubre de 2017

La realidad millennial: bajos salarios y escasa oferta laboral

Toda una generación batalla con bajos salarios, falta de oportunidades laborales y la ansiedad de un futuro incierto.

Gonzalo Soto

Cada que recuerda sus noches como cantante en un bar de Polanco, Nora Álvarez intenta ser balanceada en su relato. "Había noches buenas, otras no tanto", dice. Solía llevar vestidos, maquillaje impecable, tacones altos y su largo cabello negro sin amarrar. En su repertorio, canciones noventeras, aunque de vez en vez cedía con rancheras para el cliente que insistía. Nora asegura que arriba del escenario era bastante buena pese a no ser una auténtica profesional del canto. De hecho, su paso por aquel bar en uno de los barrios más lujosos de la Ciudad de México fue casi como un error, no estaba en su plan de vida cantar cada fin de semana para mejorar su ingreso, no se suponía que sería así.


Además de los millennials de los estereotipos que parecen ser personas exitosas y realizadas, la mayoría de ellos en México vive en un escenario mucho más difícil.

Nora tiene 28  años, es abogada y tiene experiencia laboral en temas de litigio y notariales. Aun así, su salario mensual en un despacho jurídico es de unos 8 mil pesos, con los que tiene que hacer malabares para pagar renta, transporte, comida y salir con su novio. Hasta hace dos meses vivía con sus papás en el Estado de México, pero ahora renta un cuarto de un pequeño apartamento en una unidad habitacional en Azcapotzalco, en donde vive con otras dos mujeres. 

Nora relata que una de las mayores ironías de su época como cantante era que obtenía el mismo ingreso arriba del escenario que como abogada.

"Trabajaba los viernes y los sábados en el bar, y por cantar 8 noches al mes me pagaban 8 mil pesos, igual que en el despacho, ganaba lo mismo que como profesionista", asegura. "El problema era que físicamente me pegó mucho, tenía sueño todo el tiempo, estaba agotada".

Al poco tiempo Nora dejó el micrófono para dedicarse de lleno a su carrera como abogada, el problema es que los meses pasan y su economía no mejora, tampoco su futuro profesional. "Creo que muchos pensábamos que con una carrera y echándole ganas al trabajo tendríamos el camino más fácil, pero no ha sido así", dijo. "Sí es frustrante no tener ni siquiera seguridad social, sobre todo luego de haber estudiado tanto".

Una de las cosas que más le duelen es que debió posponer decisiones de vida. "Sí quisiera poder casarme, haber hecho viajes, pero actualmente no ha sido posible", asegura con voz que se quiebra. "Quiero ser mamá, pero no podría ahora, no tendría cómo mantener a mis hijos".

Por todo el empleo nuevo que las autoridades presumen, México es uno de los países con los menores salarios entre los países de la OCDE. Los llamados millennials, jóvenes de entre 20 y 35 años, hoy conforman casi la mitad de la población mexicana en edad de trabajar y están en medio de ese escenario gris que arroja historias como la de Nora con desalentadora frecuencia. Muchos de ellos estudiaron porque les dijeron que si lo hacían su futuro sería mucho mejor, pero al llegar al mercado laboral toparon con la escasa oferta de puestos para profesionistas, generalmente mal pagada, inestable y con la que raya en suerte encontrar un empleo que ajuste con sus necesidades.

"Como sociedad les dijimos a los jóvenes que si estudiaban una carrera tendrían una mejor calidad de vida y aunque en muchos casos sí es así, en miles de otros esas palabras no fueron verdad", menciona Héctor Villarreal, director del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP)
."Hay algunos que tienen un buen salario saliendo de la universidad, pero los números nos cuentan que el grueso de los jóvenes enfrenta una historia distinta".

Ser millennial parece algo 'cool': el estilo de vida un tanto desenfadado, las habilidades tecnológicas, el espíritu emprendedor y el compromiso con el medio ambiente y la comunidad. Sin embargo, detrás de esas generalizaciones hay un auténtico 'ejército' de jóvenes sin oportunidades a los que las consecuencias de la Gran Recesión han golpeado en el bolsillo y la autoestima. 

Las cifras de ocupación del Inegi muestran que los jóvenes sí quieren trabajar, solo que frecuentemente no encuentran dónde. Sus relatos advierten: no es que sean inestables en su sitio de trabajo, es que una diferencia de apenas mil pesos en el sueldo luce tan grande, que es motivo suficiente para dejar un empleo por otro. Muchos sienten frustración por lo que atraviesan y sienten pena de ser vistos como una especie fracaso (de hecho, la mayoría rechazó fotografiarse para este artículo). Y sí, tienen miedo.


CUATRO DE CADA 100 GANAN MÁS DE 12 MIL PESOS AL MES 

Hiram Laguna siente que le han faltado oportunidades. A sus 31 años trabaja por periodos cortos en producciones audiovisuales, a veces son 4 meses, otras el empleo dura unas cuantas semanas. Es comunicólogo y en sus hombros recae buena parte de la manutención de su hogar, que lo completan su madre, de 54 años, y su hermano, de 27, quien no tiene movilidad de la cintura a los pies.

En los últimos 12 años tuvo 5 empleos formales; en el más estable duró apenas un año y medio como vendedor de marca en una tienda de Liverpool. Su salario más elevado en ese periodo fueron unos 7 mil 500 pesos, también como vendedor en otra tienda departamental. "No es ideal mi situación, con todos los gastos de la casa quisiera tener un trabajo estable, pero los trabajos me contratan por un tiempo y luego no hay nada", afirma Hiram, quien descarta por completo poder salir de casa de su mamá en el futuro cercano. "Sí me preocupa y sí siento angustia por mi situación, pero por ahora es lo que tengo, yo y varios más".

No se equivoca.

Los datos más recientes de la encuesta ENOE del Inegi, son contundentes: Del total de la población desempleada del país, que suma más de un millón 870 mil personas, el 51 por ciento de ellos, alrededor de 948 mil, son jóvenes millennial.

Por si fuera poco, de los millennial que sí están ocupados en la economía, casi la mitad de ellos están empleados en el sector informal. Es decir, no tienen prestaciones de ley, como seguridad social, primas vacacionales y otros beneficios. 

Del total de los millennials ocupados en la economía, de acuerdo con el Inegi, el 11.1 por ciento no supera los 2 mil 400 pesos, el 29.4 por ciento percibe entre 2 mil 401 y 4 mil 802 pesos, el 23.8 por ciento de 4 mil 803 pesos a los 7 mil 203. 

Un 13 por ciento restante de esos jóvenes gana hasta 12 mil pesos, mientras que  Entre los afortunado que pueden tener un salario mayor a los 12 mil pesos está apenas el 4.4 por ciento. 


El restante 18.3 por ciento señaló que no recibe ingresos o no especificó si los tenía.


¿QUIÉN PUEDE ASÍ PENSAR EN UN FUTURO SERIO?"


"¿Quieres saber de qué me quejo?", pregunta Alberto Martínez, ingeniero civil y desempleado, mientras abre la página web del sitio de empleos OCCMundial, en busca de plazas para ingenieros sin experiencia laboral. Los resultados arrojan salarios bajos, menos de 10 mil pesos muchos de ellos. "Esas son mamadas", dice. "¿Quién puede así pensar en un futuro serio?".

Definitivamente él no, pues aunque intentó vivir de forma independiente el año pasado en un apartamento que compartía con dos amigos, eventualmente regresó este año a vivir con sus papás al sur de la Ciudad de México, pues los gastos de su parte de la renta, alimentos y una que otra salida con sus amigos le comía su ingreso. "No siento que sea un fracaso, tengo 28 años, no me gusta estar así, pero tampoco es el fin del mundo", dice. "Eso no quita que sienta mucho coraje, según yo estudié para tener algo mejor".

Quizá uno de los más grandes mitos alrededor de los millennials es que el salario no forma parte importante de sus expectativas laborales. Que la experiencia es más valiosa y que la obtención de nuevas habilidades les mueve más para permanecer en un trabajo. El Banco de México sembró serias dudas.

La institución realizó recientemente un análisis sobre el comportamiento de los millennials en la economía, basado en encuestas realizadas a directivos empresariales a nivel nacional. Uno de sus primeros hallazgos es que a estos jóvenes sí les importa su salario, mucho.

De hecho, es un elemento más relevante que para la generación previa, la generación 'X', que incluye personas de entre 35 y 51 años de edad.


"La mayoría de las fuentes consultadas en todas las regiones coinciden en señalar que para ambas generaciones predomina el interés por obtener mayores beneficios económicos como el principal factor que causa separación del personal de la empresa, si bien un mayor número de los directivos encuestados consideran que para los millennials este factor es más importantes con relación a la generación 'X'", destacó el Banco Central.

Al menos 7 de cada 10 directivos señalados por el análisis de Banxico destacaron como su principal respuesta la búsqueda mayores remuneraciones como la principal causa de pérdida de empleados millennial. 
El resto de las respuestas las completaron la mayor competencia entre las empresas y la ausencia de oportunidades de crecimiento laboral.

Óscar Sanabria entiende perfectamente lo que muestran los datos del Banxico. Hasta hace poco, este abogado de 26 años de edad y dos de experiencia en tribunales penales, recibía un salario de apenas 4 mil pesos mensuales como ayudante de la secretaría de acuerdos de un tribunal. Ese ingreso se esfumaba en transporte, alimentos y hasta hace unos meses en pago de gastos escolares. Recientemente, Óscar recibió una oferta que no pudo rechazar: trabajar en una empresa relacionada con el sector inmobiliario que le dobló el sueldo a 8 mil pesos mensuales.

Es una mejora, pero resulta insuficiente para poder llevar a cabo los planes que tenía desde hace varios años cuando comenzó la universidad. "Me gustaría vivir solo, ya vivir solo, pero no puedo, económicamente es imposible", asegura.

Quizá podría rentar algún sitio con algunos amigos como lo hacen miles de jóvenes en las principales ciudades del país, dividir gastos y aligerar la carga financiera. El alquiler compartido se convierte en vía de esperanza de independencia para miles de millennials, pues adquirir una propiedad es un reto en lugares céntricos como la Colonia Roma de la Ciudad de México, en donde una vivienda cuesta en promedio más de 5 millones de pesos, de acuerdo con Propiedades.com, un sitio especializado en bienes raíces.

Y justamente ahí, en el ámbito inmobiliario, se rompe otro mito, aquél que asegura que los millennials no están interesados en comprar una casa.

De acuerdo con un estudio reciente realizado por HSBC, titulado "Más allá de los ladrillos. El significado del hogar", 94 por ciento de ellos en México planea adquirir una vivienda en los siguientes 5 años, sin embargo, hay dos barreras que limitan ese sueño: a 66 por ciento no le alcanza con sus ahorros para un enganche.

La solución para muchos millennials termina en el nido. Sus padres los mantienen en casa durante varios años más después de terminar sus estudios universitarios o fungen como aval y prestamistas para adquirir una propiedad. Además, poco más de la mitad, un 54 por ciento de los millennials que sí compraron una vivienda en los últimos dos años, terminaron por pagar más de lo que habían presupuestado inicialmente, según HSBC.

"Claro que queremos cosas, ¿quién no quiere una casa propia?", menciona Óscar. "El problema es que no alcanza, ni habiendo estudiando una carrera".



MÁS ESTUDIOS ¿MEJORES SALARIOS?

Una de las cosas que Mariana Armenta creía sin dudar era que con un mayor nivel educativo sería más fácil conseguir buenos salarios y empleos. "Estudiar es igual a un mejor trabajo y eso es igual a estar tranquila". Ella siguió lo que creía: estudió una licenciatura de la cual se graduó con mención honorífica y posteriormente una maestría en administración. Al final, no fue lo que esperaba.

"Creo que si pudiera regresar el tiempo y volver a tomar una decisión, no habría hecho la maestría y habría buscado trabajo desde que salí de la licenciatura", afirma. "En los trabajos me dicen que no quieren a alguien de mi perfil, que sobrepaso lo que piden".

Los números están de su lado. Al cierre del segundo trimestre de 2017, las personas desocupadas en la economía que estudiaron solo la primaria completa totalizaron 235 mil 994, según Inegi. ¿Las de bachillerato, universidad y más estudios? 882 mil 271.

Inegi muestra también que 66 por ciento de los millennials que están desempleados cuentan con educación media superior y superior y la mitad de los que están subocupados, aquellos que pueden trabajar más tiempo pero no consiguen ese trabajo adicional, son también jóvenes de entre 20 y 34 años.

Además, quienes pierden el empleo y cuentan con un mayor grado de estudios suelen tardar más en encontrar otro con igual o mejores condiciones salariales y de prestaciones.  

Mariana tardó 8 meses en encontrar trabajo adecuado. "Al principio yo misma descartaba opciones por lo que pagaban, pero conforme fue pasando el tiempo fui siendo más flexible en ese aspecto", reconoce. "La competencia a veces es muy dura por muy poco".

En su estudio sobre millennials, Banxico detalló que se trata una generación más preparada académicamente que la predecesora generación 'X'. Alrededor de 49.2 por ciento de los milliennials a nivel nacional cuenta con al menos educación media superior, en comparación con solo 37.5 por ciento de los miembros de la generación 'X'. 

Aun así, irónicamente a las empresas les cuesta mucho trabajo encontrar el talento adecuado para llenar sus filas. En 2016, la especialista en recursos humanos Manpower puso número a una hipótesis crítica: 4 de cada 10 empresas no encuentran jóvenes listos para enfrentar los retos profesionales que sus compañías ofrecen.

¿Y cuáles son las razones? La falta de experiencia laboral es la principal. Adicionalmente, las empresas suelen encontrarse con que no hay suficientes candidatos para llenar algunas de las plazas, no tienen habilidades técnicas o profesionales.

"Es un asunto serio que las empresas no encuentren lo que buscan de los miles de jóvenes que están allá afuera en busca de una oportunidad", mencionó Manuel Toledo, especialista de la firma Andersen Tax & Legal. "Algo pasa en la formación profesional, en lo que enseñan las universidades, en la información con la que cuentan los jóvenes para tomar decisiones de carrera".

Según el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), en México no hay datos para que los más jóvenes tomen decisiones informadas sobre su futuro educativo. Además, se ha estimulado la oferta de programas de educación superior baratos en universidades de dudosa reputación, que no empatan con las necesidades del mercado laboral.


UNA CARGA ADICIONAL 

Los millennials cargan con otra losa. Se trata de la generación que deberá pagar por las pensiones de sus padres y abuelos, algunas de las cuales están entre las más generosas de la historia del país.

"A la generación millennial se le está pidiendo que con su trabajo se hagan cargo de las pensiones de una generación anterior, cuyos beneficios ellos no van a ver, y al mismo tiempo se les pide que ahorren para su propio retiro, con salarios muy bajos", advierte Villarreal, del CIEP. "A esta generación le tocaron una finanzas públicas muy apretadas". 

Para hacer frente a la ola de jubilaciones que se viene, menciona Villarreal, el gobierno mexicano deberá quitarle servicios a los millennials en los próximos años. Invertirá menos en educación, pagará por menos beneficios, les pedirá más a través de la recaudación. "Es una situación que los millennials ven y les da coraje, se está generando un auténtico polvorín político para los próximos años", dice el especialista.

Curiosamente, las  proyecciones del CIEP  muestran que la llamada generación Z, que sigue a los millennials, no padecerá un entorno fiscal tan complejo, pues estos últimos ya habrán solventado la mayor parte de la carga.

Desde cualquier perspectiva, agrega Villarreal, buena parte de los millennials parece destinada a sobrellevar un entorno complejo en su integración a la economía y al mismo tiempo, se espera que revolucionen los sitios de trabajo, las tendencias de consumo, la manera en que nos organizamos políticamente. Los millennials, al parecer, dejarán una huella profunda.

Así lo cree también Nora, quien aunque las cosas no pinten como esperaba hace unos años, cree que todo puede mejorar con un poco más de esfuerzo. Quiere volver a cantar, pero esta vez solo por gusto, sin la presión de tener que hacerlo para conseguir un ingreso que tanta falta le hace. Quiere seguir preparándose, dar clases, formar una familia y despreocuparse de que sus hijos tengan lo que ella tuvo cuando fue niña. Sueña todavía con que la carrera que estudió le abra las puertas a un empleo de mejor sueldo y no sentir que todo fue en vano. Y tiene esperanza. "Yo creo que sí me va a ir mejor, no sé cuándo, pero no creo que siempre vaya a ser así".



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viernes, 20 de octubre de 2017

LOS DILEMAS DEL TLCAN.




La discusión en torno al TLCAN le ofrece a México, y en adelante a las demás naciones, la oportunidad de re-construir sus cadenas productivas al interior del país, generar ventajas comparativas dinámicas más que aprovechar las estáticas (geografía, recursos naturales, mano de obra) y recuperar el crecimiento de la producción y del ingreso nacionales a partir de mercados internos y más simétricos. Esto obligaría a transformar las relaciones subordinadas y dependientes que la elite rentista construyó, y volver a construir burguesías dedicadas a la producción, la innovación y el desarrollo de la producción real. Regresar a los términos de la OMC en este marco no sería un desastre sino el inicio de otra época.

 

 

Por cuarta ocasión, después de siete días, terminó el 17 de octubre una ronda más de discusión sobre cambios en el TLCAN. Detrás de los planes, anuncios y balances que se han realizado, las fuerzas económicas de los tres países aún no acuerdan reconocer lo evidente. Se trata de tres actores nacionales que conocen, gozan y padecen los efectos del TLCAN, pero no consiguen conciliar las fuerzas políticas y económicas al interior y exterior de sus países.

 

EEUU tiene dos niveles de enfrentamiento y discusión sobre el TLCAN, uno interno, otro externo. Al interior, además y a pesar de Trump, se encuentran las corporaciones frente al estancamiento económico y la promesa política del redespliegue. Las corporaciones, las agroindustrias sobre-subsidiadas y las automotrices deslocalizadas, representadas en la Cámara de Comercio de Estados Unidos (USCC), se han posicionado rotundamente a favor de conservar el TLCAN, bajo el cual han recibido protección que no tendrían con la OMC. Contra la USCC está la "búsqueda trumpiana" por reactivar la economía doméstica, disminuir desempleo y aumentar la productividad a partir de la nueva industria automotriz eléctrica y robotizada. Esta segunda posición acusa a México como el máximo beneficiario del TLCAN y ha manifestado, apoyada en la ideología proteccionista anidada en crecientes sectores sociales, sindicatos y empresarios, su deseo por cancelar el TLCAN.

 

Por otro lado está Canadá, una de las economías con mayor apertura comercial del mundo, abiertamente librecambista neoliberal, aunque con un comercio exterior con América del Norte inferior a un tercio de su PIB. Opera con una amplia diversificación productiva y comercial, está estructurada transnacionalmente, y posee una composición técnica avanzada. De manera paradójica, el gobierno canadiense se ha declarado en contra de los bajísimos niveles de salario en México, aunque a favor del libre comercio y movilidad de capitales. El 10 de octubre, el primer Ministro de Canadá declaró que su país no ha sido el problema del TLCAN, que México es el problema; y que su comercio con EEUU podría continuar bilateralmente. Esto se lo propuso a Trump cuando aterrizó en Washington ese día1.

 

 

CRECIMIENTO DEL COMERCIO MUNDIAL , Fuente WTO Statistical Outlook, 2016

En México, por otra parte, se posicionan sectores empresariales divididos; una clase trabajadora con salarios diez veces inferiores a los de EEUU o Canadá; un aparato institucional obediente y atento a la decisión de la administración estadounidense; y defensores de los intereses transnacionales como proyecto de nación. La división en la postura del sector empresarial mexicano se debe a la destrucción de la burguesía nacional que el TLCAN completó con la entrega de la industria productiva al interés transnacional y convirtió a los sobrevivientes en una élite rentista dueña de medios de comunicación, servicios y ensamble. Pocos son los empresarios interesados en defender condiciones de producción y comercio autónomas (como las de la OMC), pues la mayoría empresarial está enganchada a cadenas de valor estadounidenses (82% de las exportaciones) articuladas a través del TLCAN. (Ver gráfico)

 

 

De manera transversal, las élites rentistas que quedaron están conformadas por grandes grupos financieros, monopolios tecnológicos, gobernantes desreguladores del mercado. Éstas se enfrentan con el capital productivo, defendiendo su feudo a través de este librecambio neoliberal. Por esta razón es que hay representantes nacionales en torno al TLCAN, que aún promueven el dogma exportaciones=crecimiento con conciencia que dicha relación no existe y que los salarios se han desplomado en los últimos 20 años en el mundo. Insisten en una noción muy elemental del pensamiento librecambista alemán: que el incremento en las exportaciones genera, de manera natural, crecimiento de la producción. Sin embargo, en estas dos décadas se ha demostrado que esto no sucede así, en particular, desde el 2008.2 La relación depende de qué se exporte; exportar mano de obra barata no genera crecimiento sino estancamiento como México ha visto desde 1990.

 

Para países con burguesías compradoras y rentistas, el comercio internacional se convirtió en un sistema de eslabonamiento deslocalizado de la producción. En cada país, es posible especular para obtener ganancias, construir mercados de futuros y obtener una renta del abaratamiento de la mano de obra nacional. Es por esto que, repentinamente, han reaparecido dentro del TLCAN las voces defensoras del neoliberalismo y del libre mercado extremo. En el caso mexicano, la renta del TLCAN se expresó en las ganancias por diferencia de salarios (y consecuente migración de 12 millones de mexicanos en EEUU) construida a partir de la flexibilización del mercado de trabajo y la destrucción sindical.

 

El cálculo político del sátrapa Trump va por ganar votos para las elecciones al Congreso estadounidense en julio del 2018, y por ninguna otra parte, con o sin empresas.

 

 

Oscar Ugarteche

Investigador Titular IIEc-UNAM / SNI. Coordinador del proyecto OBELA

 

Armando Negrete

Proyecto OBELA

 

http://www.obela.org/content/los-dilemas-del-tlcan


jueves, 19 de octubre de 2017

El frijol: alimento vital



El frijol es uno de los principales alimentos en la dieta de los mexicanos, originario de Mesoamérica, particularmente del centro de México, éste se expandió hacia Centro y Suramérica y se tienen evidencias de haberse cultivado desde hace aproximadamente 8 mil años.


Es una planta rastrera y trepadora perteneciente a la familia de las leguminosas (Leguminosae o fabaceae). El fruto es una vaina comestible en estado fresco, denominado “ejote”, mide aproximadamente entre 10 y 12 cm, el cual en su interior contiene cinco o seis semillas formadas en hilera. Al llegar a la madurez dicha vaina se abre sola, dando lugar a los granos secos, a los cuales en este estado se le conoce como legumbre.
Por tradición milenaria, es costumbre sembrarlo de manera conjunta con el maíz, pues sirve de sostén a la enredadera del frijol, las raíces de ésta última fertilizan el suelo, al fijar el nitrógeno de la atmósfera y con ello favoreciendo una mayor productividad de las tierras.
En el mundo se conocen alrededor de 150 especies de frijol, en nuestro país existen 50. Las más comunes son el comba, el ayocote, el tepari y el común, a su vez existen aproximadamente 70 variedades, las cuales han sido agrupadas, según su color en: negro, amarillo, blanco, morado, bayo, pinto y moteado.
Aunque es un alimento altamente nutritivo, el consumo por habitante en los últimos 30 años, se ha reducido considerablemente, de un promedio de 16 kilogramos por persona en 1980 pasó, a 8.4 kg, para 2016.
En esta Brújula de Compra te damos un panorama general del mercado del frijol, y te decimos cuánto cuesta al menudeo y en dónde lo puedes adquirir a los mejores precios.
Producción nacional
El frijol es líder en la producción nacional de las legumbres, pues aporta 84% del volumen total de este grupo (ver gráfica 1).
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De acuerdo con información de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA), el frijol es un cultivo cíclico, es decir, su periodo vegetativo es menor a 12 meses y requiere de una nueva siembra para la obtención de la siguiente cosecha. Se divide en dos periodos: primavera-verano (del 1 de marzo al 30 de septiembre) y otoño-invierno (del 1 de octubre al 28 de febrero).  Aunque se produce en ambas temporadas, 80% de la producción proviene del primero. A marzo de 2017, para el ciclo agrícola 2016 se obtuvo una producción de 1 millón 094 mil toneladas, 1.31% más que la obtenida con respecto al año agrícola anterior.
Aunque este grano se cultiva en toda la República Mexicana, bajo casi todas las condiciones de suelo y clima, son cuatro las principales entidades federativas que cosechan la mayor parte de la producción nacional total: Zacatecas, Durango, Chihuahua y Sinaloa, ver gráfica 2.
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El tipo de frijoles obtenidos durante ese periodo fueron: negros, pintos, claros (azufrado, bayo, mayocoba, peruano, entre otros) y de flores (mayo y junio), ver gráfica 3.
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Disponibilidad
Los meses de mayor disponibilidad del producto son febrero, octubre, noviembre y diciembre. Sin embargo, es en el último trimestre del año en donde se concentra el 63% de la producción, alcanzando su máximo nivel en noviembre (34.6%) y el mínimo en junio (0.8%), como se muestra en la siguiente gráfica:
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La planta de esta legumbre es muy susceptible a condiciones extremas. La cantidad y distribución de la precipitación pluvial es una de las principales causas que afectan la productividad del cultivo. Una reducción en la producción, trae como resultado un incremento en los precios del grano por una baja en la disponibilidad del producto.
Comercio Exterior
De acuerdo con información del Atlas Agroalimentario 2016, publicado por la SAGARPA, en el mundo México contribuye con el 5.5% de la producción de esta legumbre, lo que lo ubica en el 4to. lugar, siendo la nación líder Myanmar uno de los 49 países que componen el continente asiático.
La cantidad que producimos de frijol no es suficiente para alimentar a todos los mexicanos, así que también lo adquirimos del extranjero. Tanto las exportaciones (dos terceras partes) como las importaciones tienen como origen Estados Unidos (90%). Los principales compradores de esta semilla son Reino Unido, Indonesia y Pakistán, cada uno, en promedio anual, importa tres veces más de lo que México exporta.
Cuánto cuesta
En nuestro país se comercializan diferentes tipos de frijoles, ya sea a granel o empaquetado. Este último se ofrece, por lo regular en bolsa de 750 g, 900 g, 907 g y 1 kg.  Esta leguminosa se vende al mayoreo según su variedad desde $9.00 (Flor de junio) hasta $28.00 (Cacahuate bola) por kilogramo, al considerar los valores mínimos del rango de precios, como se muestra a continuación:
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Para mostrar los precios al menudeo, seleccionamos del catálogo del Programa Quién es Quién en los Precios de PROFECO, que abarca 49 ciudades en la República Mexicana, y que cuenta con cerca de 3,785 productos, el precio de 6 tipos de frijoles en la presentación de bolsa de 900 g. Para mayor información puedes consultar en el sitio https://www.gob.mx/profeco.
Al analizar los datos, el frijol negro D'Calidad Chedraui observó el precio más bajo, $17.90, mientras el máximo se registró en la variedad peruano marca Verde Valle, $40.29, con una diferencia de $8.58, como se aprecia en la siguiente tabla:
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Propiedades nutrimentales
Es un alimento altamente nutritivo, se caracteriza por su alto contenido de proteínas vegetales, también aporta carbohidratos, vitaminas del complejo B (tiamina, niacina, riboflavina y ácido fólico), minerales (calcio, hierro, fósforo, magnesio y zinc), antioxidantes y ácidos grasos Omega 3.
Estas vitaminas ayudan a mantener un sistema nervioso saludable, un funcionamiento adecuado del aparato digestivo y una piel sana. El consumo de ácido fólico se hace indispensable principalmente para las mujeres embarazadas y lactantes.
De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el frijol no sólo contiene un bajo índice glicémico y poca grasa, sino también una gran cantidad de fibra, dando con ello, no sólo estabilidad en los niveles de azúcar en la sangre, sino también una sensación de saciedad.
Gracias a sus propiedades ayuda a prevenir y controlar enfermedades cardiovasculares,  hipertensión, colesterol alto, diabetes, obesidad, cáncer de colon y seno, osteoporosis y anemia. Además, reduce los síntomas de la menopausia, gracias a los fitoestrógenos.
Al consumir frijoles se sugiere combinarlos con un cereal (arroz, tortilla, maíz, etc.), de esta manera le proporcionas a tu organismo una proteína de alto valor biológico, similar a la de origen animal. También puedes agrégarles alimentos ricos en vitamina C, como limón, jitomate, etc., ayudan a asimilar el hierro. Evita tomar bebidas con cafeína, pues hace deficiente su absorción.
Recomendaciones
De compra
  1. Revisa que estén en buen estado, si se ven arrugados, quebrados o descoloridos es porque ya están viejos y no se coserán adecuadamente.
  2. Si presentan pequeños agujeros, significa que tiene gorgojos y ya no sirven. Es una plaga que infesta a los víveres que están a su alrededor.
  3. Calcula el precio por unidad de medida para que puedas verificar precios entre marcas y presentaciones.
  4. Compara precios, consulta nuestra herramienta Quién es Quién en los Preciosen el sitio en internet de la Profeco, http://www.gob.mx/profeco, o a través de la aplicación móvil para teléfonos inteligentes disponible de manera gratuita para Android. Así no pagarás de más por un mismo producto, ni tendrás que ir de tienda en tienda.
Para su consumo
  1. Déjalos remojando en agua toda la noche y luego deséchala, de esta manera evitarás malestares estomacales.
  2. Procura no cocerlos demasiado para mantener sus propiedades nutrimentales.
  3. Déjalos enfriar antes de refrigerarlos.
  4. Una vez cocidos se pueden congelar, duran hasta tres meses.
Fuentes:
[1] Banco de México. Fideicomisos Instituidos en Relación con la Agricultura (FIRA). “Panorama Agroalimentario. Frijol 2016”. Consultado el 13 de septiembre de 2017, en:  https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/200638/Panorama_Agroalimentario_Frijol_2016.pdf.
Por: Sharai Isabel Abaroa Silva