Mostrando las entradas con la etiqueta gobierno de usa. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta gobierno de usa. Mostrar todas las entradas

viernes, 21 de octubre de 2011

APERTURA DE CAMIONES A USA DESPUES DE 17 AÑOS DE PLEITO.

CIUDAD DE MÉXICO (Agencias) — El primer camión mexicano cruzó este viernes hacia Estados Unidos conforme a una cláusula del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) que por años no se había aplicado y que llevó a México a imponer desde 2009 aranceles a bienes estadounidenses.

A cambio, el Gobierno de México suspendió las represalias arancelarias a productos estadounidenses, tras un acuerdo que permitió por primera vez a un transportista mexicano cruzar y operar en territorio de Estados Unidos.
El Gobierno del presidente Felipe Calderón publicó este viernes en el Diario Oficial un acuerdo por el que se abroga el decreto que estableció aranceles a 99 productos agropecuarios e industriales de Estados Unidos.
La suspensión de la represalia entró en efecto este viernes, aunque el Ejecutivo advirtió que podría restablecer la medida en caso de que su país vecino incumpla el acuerdo sobre transporte.
El presidente de la Comisión de Recursos y Procedimientos de la Cámara de Representantes estadounidense, el republicano Dave Camp, dio la bienvenida a la decisión de México de retirar las represalias arancelarias que afirmó le había costado a Estados Unidos 25,000 trabajos por la reducción de exportaciones hacia México.
"Este es un buen día para incontables trabajadores estadounidenses y exportadores que habían enfrentado los aranceles innecesarios que México suspendió hoy", señaló Camp en una declaración escrita.
El camión mexicano cruzó por la frontera con Laredo, Texas.
El TLCAN entró en vigor en 1994 y lo integran Estados Unidos, México y Canadá.
El tratado comercial contemplaba que los camiones mexicanos debían tener acceso a las vías de los estados fronterizos estadounidenses desde 1995 y pleno acceso a todas las carreteras de Estados Unidos para el 2000, algo que no ocurrió, lo cual motivó a México a imponer represalias arancelarias.
La lista de 99 productos estadounidenses afectados por aranceles incluía árboles de navidad, cebollas, naranjas, manzanas, concentrados de jugo, dentífricos, desodorantes, gafas de sol, entre otros.
México estimó que los aranceles tenían un valor por más de 2,000 millones de dólares, que es la estimación nacional del daño para los transportistas mexicanos que no pueden entrar a territorio estadounidense.
Autoridades mexicanas participaron este viernes en una ceremonia en la frontera común con Estados Unidos que marcaría la entrada del primer transporte de carga al vecino país del norte.

Luego de que cruzó la frontera de Estados Unidos el primer camión de carga mexicano, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) reconoció que es un paso fundamental en materia de transporte transfronterizo de carga.

La dependencia destacó que se cumple con lo establecido en el nuevo Programa de Autotransporte Transfronterizo de Carga entre México y Estados Unidos, que permite el libre tránsito de camiones de carga para operar de manera permanente más allá de la franja comercial fronteriza y circular por la Unión Americana.

El Gobierno mexicano reitera su disposición para trabajar de manera conjunta con Estados Unidos, para que este programa sea exitoso y siente las bases para consolidar la apertura total en la frontera común para los servicios transfronterizos de carga, dijo.
Con información de AP y Notimex

viernes, 29 de julio de 2011

planes para salvar a estados unidos

 Jueves, 21 de julio de 2011
 
Barack Obama
El presidente está inclinado hacia el plan del "Grupo de los Seis".


El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, se estará reuniendo con altos legisladores del Partido Demócrata para considerar la última propuesta para presentar un presupuesto nacional que plantee la reducción del déficit de US$14,3 billones y autorice elevar el techo de la deuda.
La reunión se realiza cuando faltan escasos días para el 2 de agosto, fecha en la que el gobierno federal podría cerrar por falta de fondos y entrar en una cesación de pagos a sus acreedores que, según los analistas, causaría pánico en los mercados bursátiles, elevaría las tasas de interés, devaluaría el dólar y sumiría la economía en una recesión, mientras la calificación crediticia de EE.UU. se degradaría.
Hay varios planes sobre la mesa, todos suponen concesiones de parte de los legisladores de ambos partidos y del propio presidente Obama, pero ninguno tiene la garantía de ser aprobado. BBC Mundo presenta un desglose de las principales propuestas, los puntos clave y qué probabilidad de éxito tendrían.

Plan del "Grupo de los Seis"

Senador demócrata Mark Warner (der.) y  el repblicano Saxby Chambliss


El "Grupo de los seis" incluye senadores republicanos y demócratas.
Quién lo presenta: Un grupo bipartidista de tres senadores republicanos y tres demócratas.
Propuestas clave:
  • Ahorro de US$3,7 billones en 10 años.
  • Reformulación de programas sociales como el Seguro Social y salud pública Medicare y Medicaid
  • Recorte al gasto de la Defensa
  • Recaudo fiscal de US$1, 2 billones a través de la restructuración del Código Impositivo para cerrar las fisuras o lagunas fiscales sin aumentar impuestos.
Aceptación: El presidente Obama reconoce que es un paso positivo sin endosar el plan. El líder republicano en el senado, Lamar Alexander, resalta la importancia de que los tres senadores republicanos en el grupo sean del ala más conservadora.
Obstáculos: El plan fue creado por senadores y la legislación realmente tiene que iniciarse en al Cámara de Representantes. Demócratas liberales se opondrán a los recortes en los programas sociales y los republicanos a la reducción del gasto militar, además de no querer que se toquen los impuestos.

Plan de "Cortes, límites y equilibrio"

 

El congresista republicano Kevin McCarthy presenta el plan de "Cortes, límites y equilibrio".


El plan de "cortes, límites y equilibrio" es impulsado por el ala más conservadora de los republicanos.
Quién lo presenta: Legisladores republicanos recién electos y apoyados por el Tea Party, que buscan reducir el tamaño del gobierno y la creación de nuevos impuestos.
Propuestas clave:
  • Ahorro de US$6 billones en 10 años.
  • Aprobación de una enmienda constitucional en ambas cámaras que requiera presentar un presupuesto balanceado como condición para subir el techo de la deuda.
  • Elevar el techo de la deuda en US$2,4 billones
  • Recortes inmediatos del gasto público de US$111.000 millones
  • Congelar los presupuestos operativos de las agencias federales el año entrante
  • Fuertes restricciones a la posibilidad de aumentar impuestos. Solo se aprobarían con 2/3 de los votos en el Congreso
Probabilidad de éxito: El proyecto fue aprobado en la Cámara Baja siguiendo líneas partidistas.
Obstáculos: Con seguridad será rechazado en el Senado de mayoría demócrata. El presidente Obama advirtió que utilizaría el veto si se aprueba la legislación.

Plan Alternativo o "asegurado"

Harry Reid, senador demócrata (izq.), y Mitch McConnell, senador republicano
El líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid (izq.) y su homólogo republicano, Mitch McConnell.


Quién lo presenta: el líder republicano en el Senado, Mitch McConnell, secundado por el líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid.
Propuestas clave:
  • Elevar el techo de la deuda en US$2,4 billones en tres etapas de aquí a noviembre de 2012, fecha de las elecciones presidenciales.
  • Recortes al déficit de US$1,5 billones
  • Cada una de las tres veces que el presidente solicite elevar el techo de la deuda, debe presentar recomendaciones para recortar el gasto en exceso del aumento en el límite de la deuda.
  • Bajo un complejo procedimiento se prevé que, tras cada solicitud, el Congreso emitiría una "resolución de desaprobación" que sería vetada por el presidente. El Congreso, supuestamente, no tendría los votos para anular el veto y la solicitud tendría vía libre a pesar de la oposición de los republicanos y otros conservadores.
Probabilidad de éxito: No se necesitaría el voto a favor de republicanos y otros conservadores para lograr el incremento del nivel de la deuda.
Obstáculos: Las agencias internacionales de calificación de riesgo advierten que los recortes no son suficientes y conducirían a una inevitable degradación de la calificación crediticia de EE.UU.

miércoles, 27 de julio de 2011

WSJ: Diez razones por las que EEUU está condenado a repetir la crisis de 2008

Por Brett Arends
Wall Street Journal

La última crisis financiera no terminó, pero ya podríamos empezar a prepararnos para la próxima. Lamento ser pesimista, pero está a la vista.
¿Por qué? Aquí tiene diez razones.

1. De la última crisis, estamos aprendiendo las lecciones equivocadas.

La burbuja inmobiliaria, ¿en realidad fue causada por Fannie Mae, Freddie Mac, la Ley de Reinversión en la Comunidad, Barney Frank, Bill Clinton, los “liberales”, y así sucesivamente? Eso es lo que ahora alega un creciente ejército de personas. Sólo hay un problema. Si es así, ¿cómo es entonces que también hubo una gigantesca burbuja inmobiliaria en España? ¿Y qué decir acerca de las enormes burbujas inmobiliarias en Irlanda, el Reino Unido y Australia? ¿Todo lo provocó Barney Frank? ¿Y las burbujas por toda Europa del Este y otras regiones? Me reiría, pero decenas de millones de personas son engañadas por este artificio que es promovido con el propósito de cubrir a los verdaderos culpables para que puedan escapar. Y está funcionando.

2. Nadie fue castigado.

Ejecutivos como Dick Fuld, de Lehman Brothers, y Angelo Mozilo, de Countrywide, junto con muchos otros, se llevaron cientos de millones de dólares en efectivo antes de que el barco se estrellara contra las rocas. Prestamistas depredadores y deshonestos prestamistas hipotecarios hicieron millones de dólares en ganancias ilícitas. Sin embargo, no están en la cárcel. Ni siquiera son sometidos a un proceso penal. Salieron impunes. Como regla general, cuanto peor se haya comportado uno entre 2000 y 2008, mejor ha sido tratado. Y por eso volverán a hacerlo. Está garantizado.

3. Los incentivos siguen siendo deshonestos.

La gente ajena al mundo de las finanzas -desde respetados analistas políticos como George Will hasta la gente común- todavía no puede entenderlo. Las reglas de Wall Street no son las mismas que en el resto de la sociedad. El tipo que maneja un banco en Wall Street no está expuesto la misma ecuación de “riesgo/recompensa” que, digamos, un tipo que maneja una tintorería. Tomemos todas nuestras imágenes mentales de la empresa de libre mercado estadounidense y pongámoslas a un lado. Esto es totalmente diferente. Para la gente de Wall Street, si sale cara, ganan, y si sale ceca, vuelven a tirar. Gracias a las acciones restringidas, las opciones, el juego de las bonificaciones, la titularización, estructuras de comisiones, transacciones con información privilegiada, ser “demasiado grande para quebrar” y la responsabilidad limitada, se les paga para comportarse de forma imprudente y pierden poco -o nada- si las cosas salen mal.

4. Los árbitros son corruptos.

Se supone que tenemos un sistema de libre empresa amparado en la ley. Con un único problema: los jugadores pueden sobornar a los árbitros. Imaginemos que eso ocurriera en la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL, por sus siglas en inglés). Los bancos y otros sectores colman de enormes cantidades de dinero al Congreso, los presidentes y todo el establishment de ayudantes, asesores y parásitos de Washington. Lo hacen a través de contribuciones de campaña. Lo hacen a través de US$500.000 en honorarios por conferencias y privilegios en una mesa de directorio a la hora del retiro. Y lo hacen gastando fortunas en grupos de lobby así uno sabe que si se portan bien cuando están en el gobierno, también pueden obtener un trabajo de US$500.000 al año como cabildero al jubilarse. ¿Qué tan grandes son los sobornos? El sector financiero gastó US$474 millones sólo en lobby el año pasado, según el Center for Responsive Politics (una organización independiente y sin fines de lucro con sede en Washington DC).

5. Las acciones se han disparado otra vez.

El índice de Standard & Poor’s 500 se duplicó desde los mínimos de marzo de 2009. ¿No es una buena noticia? Bueno, sí, hasta cierto punto. Porque es cierto que en gran parte se debe al deterioro del dólar (cuando el dólar baja, Wall Street sube, y viceversa). Y nos olvidamos de que hubo enormes alzas en Wall Street en el marco de los mercados bajistas de las décadas de 1930 y 1970, al igual que en Japón en la de 1990. Sin embargo, el auge del mercado, dirigido en especial hacia las acciones más riesgosas y de peor calidad, aumenta los riesgos. Deja a los inversionistas menor margen para las sorpresas positivas y mucho más lugar a la decepción. Y las acciones no son baratas. La rentabilidad por dividendo en el S&P es sólo de 2%. De acuerdo con una medición de largo plazo -”la teoría de la q de Tobin”, que compara los precios de las acciones con el costo de reposición de activos de la empresa- las acciones están ahora cerca de 70% por encima del promedio de las valoraciones. Además, en EE.UU. tenemos el envejecimiento de la población del “baby boom” de posguerra, que todavía tienen muchas acciones y que van a venderlas a medida que se acerquen a la jubilación.
6. La bomba de tiempo de los derivados es más grande que nunca, y en cuenta regresiva.

Justo antes del colapso de Lehman, en lo que ahora llamamos el punto más alto de la última burbuja, las empresas de Wall Street llevaban riesgosos derivados financieros en sus libros, por un valor astronómico de US$183 billones (millones de millones). Eso representaba 13 veces el tamaño de la economía de Estados Unidos. Si suena una locura, lo era. Desde entonces, hemos tenido cuatro años de pánico, una presunta reforma y el retorno a la sobriedad financiera. Ahora bien, ¿a cuánto asciende cifra ahora? Unos US$248 billones. En serio. Ah, los buenos tiempos.

7. El antiguo régimen está al mando.

Me tengo que reír cada vez que escucho a los republicanos despotricar porque Obama es “liberal” o “socialista” o comunista. ¿Están bromeando? Obama es un Bush. Un poco más parecido al más viejo que al más joven. Pero veamos quiénes siguen manejando la economía: Bernanke. Geithner. Summers. Goldman Sachs. J.P. Morgan Chase. Hemos tenido al mismo establishment a cargo desde al menos 1987, cuando Paul Volcker se retiró como presidente de la Reserva Federal. ¿Cambio? ¿Qué “cambio”? (E incluso lo poco que teníamos era demasiado para Wall Street, que en 2010 se compró un Congreso nuevo y más obediente).

8. Ben Bernanke no entiende su trabajo.

El presidente de la Reserva Federal hizo una asombrosa admisión en su primera conferencia de prensa. Citó el auge del índice Russell 2000 de acciones riesgosas con pequeña capitalización como una señal de que el “relajamiento cuantitativo” había funcionado. La Reserva Federal tiene por ley un doble mandato: bajar la inflación y bajar el desempleo. Ahora, al parecer, tiene una tercera obligación: impulsar la cotización de las acciones de Wall Street. Esto es una locura. Se termina bien, me sorprenderé.

9. Estamos apalancando como locos.

¿Busca de una “burbuja crediticia”? Ya estamos en ella. Todo el mundo sabe acerca de la disparatada deuda federal, y del riesgo de que el Congreso no eleve el techo de la deuda. Pero eso es sólo una parte de la historia. Las corporaciones de EE.UU. han tomado prestado US$513.000 millones en el primer trimestre. Están pidiendo el doble de préstamos que a fines del año pasado, cuando la deuda corporativa ya estaba en alza. Los ahorristas, desesperados por obtener ingresos, van a comprar casi cualquier tipo de bono. No sorprende que los rendimientos de los bonos de alto rendimiento se hayan derrumbado. Basta de hablar acerca de que hay “efectivo en los balances”. Las corporaciones estadounidenses no financieras en general están profundamente endeudadas, en el orden de los US$7,3 billones. Eso es un nivel récord, y un aumento de 24% en los últimos cinco años. Y cuando se suman deudas de los hogares, la deuda pública y las deudas del sector financiero, el nivel de deuda alcanza al menos los US$50 billones. Más apalancamiento implica más riesgo. Es algo que está en la primera página de los manuales de economía.

10. Las sobras de la economía real en el tanque.

La segunda ronda de relajamiento cuantitativo no ha conseguido nada notable a excepción de bajar el tipo de cambio. El desempleo es mucho, mucho más alto que lo que dicen las cifras oficiales (por ejemplo, incluso la letra chica del Departamento de Trabajo de EE.UU. admite que uno de cada cuatro hombres de mediana edad carece de empleo a tiempo completo, lo que es asombroso). Nuestro déficit de cuenta corriente es de US$120.000 millones al año (y no se ha registrado superávit desde 1990). Los precios inmobiliarios están en caída, sin recuperarse. Los salarios reales están estancados. Sí, la productividad aumenta. Pero eso, irónicamente, también ayuda a reducir el empleo.

Seguro que sabe lo que dijo George Santayana (filósofo español-estadounidense) sobre las personas que olvidan el pasado. Pero somos incluso aún más tontos. Estamos condenados a repetir el pasado no porque lo hayamos olvidado, sino porque nunca hemos aprendido las lecciones.