Mostrando las entradas con la etiqueta supericos. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta supericos. Mostrar todas las entradas

jueves, 1 de septiembre de 2011

LA SOLIDARIDAD DE LOS RICOS

Fuente : Impresiones Mías

La solidaridad no es cosa de ricos, si lo fuera no serían ricos. La solidaridad implica esfuerzos hercúleos si se comparan con los que requiere la práctica de la caridad, que es lo más parecido que los ricos conocen, a pesar de que solidaridad y caridad son dos conceptos bien distintos.
Como el agua con el aceite, la solidaridad solo puede mezclarse con un rico después de agitar mucho y sus efectos tienen una duración muy limitada en el tiempo, pasado el cuál la mezcla es deshecha por la propia naturaleza, que devuelve a cada componente a su estado natural de incompatibilidad mutua.
Se anuncia en el diario digital El Economista que en Francia: “Los millonarios piden pagar más[1]”. Pero no se haga ilusiones todavía, sigan leyendo.
El texto de la noticia dice que un reducido grupo de multimillonarios franceses, 16 en total, está dispuesto a pagar una contribución excepcional para “colaborar en el esfuerzo solidario necesario para respaldar el futuro económico del país”.
En el texto de la carta firmada por los 16 se dice: “Somos conscientes de que nos hemos beneficiado plenamente de un modelo francés y de un entorno europeo con los que estamos comprometidos y que queremos ayudar a preservar”.
Análisis semántico:
“nos hemos beneficiado plenamente de un modelo…”, sí, de acuerdo, ustedes se han beneficiado plenamente de un modelo económico, para lo cuál, mucha, muchísima gente ha sido plenamente perjudicada. Pero por favor, no hablen en pasado, porque ustedes se beneficiaron, se benefician y se beneficiarán de este inmoral modelo económico.
“…un modelo francés y europeo…”. Bien, si finalmente considerasen la posibilidad de pagar una derrama, aunque sea puntual, háganlo también a favor del resto de las cuentas públicas europeas de las que se han beneficiado plenamente.
“un modelo con el que estamos comprometidos”. Esta sentencia puede ser interpretada de varias maneras, y una de las más indulgentes es la de que ese compromiso está basado en que son ustedes cómplices y beneficiarios de este modelo económico que precisa de crisis y de pobreza para la creación y mantenimiento de fortunas como las que ustedes atesoran contranatura[2].
“…un modelo… que queremos ayudar a preservar”. Es muy evidente que su deseo debe ser el de preservar este sistema del que se han beneficiado y se siguen beneficiando plenamente.
En otra parte de la carta dicen: “Esta contribución no es una solución en sí misma, por lo que tiene que formar parte de un esfuerzo más amplio de reforma, tanto de los gastos como de los ingresos”.
Analicemos de nuevo:
“no es una solución por sí misma”. No hace falta ser un Nobel de Economía para saberlo. Una derrama excepcional de 16 multimillonarios no soluciona la crisis. Al menos les honra reconocerlo, porque deben saber que parte de la solución estaría en que esa derrama excepcional sea un impuesto habitual acorde con las magnitudes de dinero que manejan.
“un esfuerzo de gastos e ingresos”. El “esfuerzo de gastos” es una alusión muy clara a la contención del gasto público, porque no creo que se refieran los 16 a la contención del gasto privado de sí mismos. El “esfuerzo de ingresos” es precisamente el que hace la inmensa mayoría de la población asalariada a través de su correspondiente impuesto de la renta, y es precisamente el que ellos evitan hacer a toda costa. En este sentido cabe recordarles a estos señores empresarios franceses que tan solo 4 de las 40 mayores empresas francesas cumplen con el pago del impuesto de sociedades (33%)[3].
Hasta aquí lo más destacable de la noticia publicada en El Economista, pero uno, que es curioso por naturaleza, ha querido comprobar la fuente citada. La carta aparece en el semanario francés “Le Nouvel Observateur”[4], cuyo Presidente del Consejo es uno de los firmantes. Según parece, en este semanario se reproduce la carta íntegra, además de lo sintetizado por el diario español se dice algo que éste último omite de forma flagrante y es una pequeña aclaración que hacen los 16 y que viene a decir así: “Esta contribución sería calculada en proporciones razonables, con el objetivo de evitar efectos económicos indeseables tales como la fuga de capitales o el aumento de la evasión de impuestos”.
Analicemos una vez más:
“proporciones razonables”. ¿Razonables para quién?, si utilizan el mismo rasero para medir lo que habrían de pagar que para medir lo que creen razonable ganar y poseer, pues adelante, que decidan ellos mismos qué es razonable, aunque a muchos siempre nos seguirá pareciendo poco.
“con el objeto de evitar efectos económicos indeseables como la fuga de capitales o el aumento de la evasión de impuestos”. Veamos: si se les pide más de lo que ellos consideren ‘razonable’ podrían rebelarse y llevarse ‘su’ dinero a otra parte o peor aún, podrían llevarse hasta el dinero ajeno mediante la evasión de impuestos impuestos, algo en lo que muchos de ellos están muy bien entrenados. Obsérvese el detalle: “Aumento de la evasión de impuestos”, parece ser que admiten que ya existe una evasión de impuestos y además amenazan con que esta aumente si se les pide que paguen más de lo que ellos consideren ‘razonable’.
Cabe señalar dos pequeños pero muy importantes apuntes más en todo este asunto:
1) Según Le Figaro, el 9% de los millonarios de todo el mundo residen en Francia[5], aproximadamente 2,2 millones de personas, lo que coloca al país galo en el tercero del ranking mundial de países por número de millonarios. Estas cifras dejan claro que los firmantes de la carta son el 0,0007% de los millonarios franceses, es decir, uno de cada 137.500 millonarios.
2) El grupo de los 16 está abanderado por Liliane Bettencourt, la accionista mayoritaria de L’Oréal, quien tiene un pasado de delitos fiscales fraguado con dinero del contribuyente francés[6] de cuyo futuro quiere ahora aparentar preocuparse. La cifra que la buena señora ha defraudado a la Hacienda pública francesa ronda los 30 millones de euros, y esto solo en un primer control, tras el que las estimaciones más optimistas apuntan al doble de dinero defraudado.
No se engañen, son solo 16 sobre más de 2 millones de ricos y están encabezados por una estafadora profesional curtida en mil evasiones de impuestos. Para remate, aún no se ha producido noticia tangible alguna, si finalmente pagan, entonces sí, entonces habrá noticia. Pues una cosa es la palabra y otra los hechos. Si no lo creen así hagan memoria y recuerden las palabras de Rosalía Mera, una de las máximas accionistas de Inditex respecto del 15M: “Me siento muy identificada con el 15M, todos deberíamos estar indignados”[7], y ahora recuerden los actos que llevan su firma y que ha destapado el Ministerio de Trabajo de Brasil, país en el que la firma Zara, de Inditex, cuenta con más de una treintena de talleres clandestinos en los que esclaviza a trabajadores[8] de distintas nacionalidades, con salarios de miseria y jornadas maratonianas, motivos más que suficientes para estar indignados. 
Puede que solo sean impresiones mías, pero creo que lo más triste es que esta carta, nos la han intentado colar por todos ‘los medios’ como el fruto de un proceso de concienciación social experimentado por ‘todos’ los millonarios franceses y tras el cuál ‘todos ellos’ han llegado a la conclusión de que deben ser más solidarios con aquellos ciudadanos a costa de los cuáles han obtenido sus riquezas. La realidad es bien distinta, se trata únicamente de 1 de cada 137.500 ricos, están dispuestos a pagar algo ‘razonable’ una única vez y aún no lo han hecho todavía; si finalmente lo hacen o no poco importará ya, el falso mensaje lanzado de que ‘los ricos son solidarios’ ya ha calado en una sociedad enferma que siente debilidad por el famoseo, una sociedad sobrada de necedad y carente de voces críticas con las injusticias sociales.
Notas:
[1] http://www.eleconomista.es/economia...
[2] http://alterglobalizacion.wordpress...
[3] http://periodismohumano.com/economi...
[4] http://tempsreel.nouvelobs.com/actu...
[5] http://www.lefigaro.fr/impots/2010/...
[6] http://www.elmundo.es/elmundo/2011/...
[7] http://www.lavozdegalicia.es/galici...
[8] http://www.tercerainformacion.es/sp...

sábado, 9 de julio de 2011

LOSA SUPERICOS

Alberto Ampuero ARGENPRESS.info) Confirmado, a los millonarios y multimillonarios de Estados Unidos les va cada vez mejor. Un artículo publicado el 18 de junio en el diario The Washington Post mencionaba, en ese sentido, que el 10% más rico de la población tenía en 2008 casi los mismos ingresos que todo el resto del país junto; y que los ingresos del 1% más rico de la población, unos 152,000 estadounidenses, aumentaron un 385% entre 1970 y el 2008, hasta los 5.6 millones de dólares promedio anuales. Por el contrario, el 90 % de los habitantes con ingresos más bajos, unos 137 millones de personas, han visto caer su poder adquisitivo en un 1 % en el citado periodo. Su salario medio anual es de $31,244. La situación es aún peor para la población hispana en Estados Unidos, cuyo salario medio apenas llega a los $20,000, según datos de 2009 del Pew Hispanic Center. Esa desigualdad es desestabilizadora y mina la capacidad de la economía para crecer de forma sostenible y eficaz ¿Cómo llegamos aquí? ¿Cómo es que una nación predominantemente de clase media se tornó en una oligarquía? La historia comienza a fines de los 70 y continúa durante los años de Obama, un periodo en el cual la política estadounidense ha sido tan inclinada hacía los ricos que ahora vivimos en el peor período de desigualdad económica en la historia moderna. El culpable en su drama es la política misma en los últimos treinta años. Las pistas para entender el surgimiento de una nueva oligarquía se encuentra no en Wall Street, sino en el Congreso. Cuando paso a paso y debate a debate, los dirigentes públicos de Estados Unidos reescribieron las reglas de la política y de la economía de formas que benefician a los pocos a costa de los muchos. La mayoría de los relatos sobre la desigualdad en Estados Unidos datan de la década de los 80 con la administración del Presidente Ronald Reagan, el ícono anti-gobierno cuyas "Reaganomics" son comúnmente señaladas como la causa de los problemas actuales. Error, dicen los investigadores Hacker y Pierson. Los orígenes de la oligarquía se remontan a finales de los 70 y a la figura de Jimmy Carter, un presidente demócrata con un congreso demócrata. Fueron los logros y fracasos de Carter los que lanzaron lo que el economista Paul Krugman ha llamado "la Gran Divergencia". En 1978 la administración Carter y el Congreso aplicaron un plumón rojo a la ley de impuestos, cortando la tasa máxima del impuesto sobre la renta del 48% al 28%, una bendición para los estadounidenses adinerados. Al mismo tiempo, el esfuerzo más ambicioso en décadas para reformar la ley laboral para facilitar la formación de sindicatos murió en el senado, a pesar de una super mayoría demócrata de 61 votos. Ronald Reagan, se podría decir, simplemente tomó la batuta que le entregó Carter. Su Economic Recovery and Tax Act (ERTA) en 1981 agrupaba una gran cantidad de regalitos que cualquier oligarquía apreciaría, incluyendo recortes de impuestos a corporaciones y recortes de impuestos sobre ganancias y posesiones. La mesa estaba puesta, entonces, para que los ricos se separasen de manera definitiva y abrumadora de los demás. El momento del fervor de los recortes de impuestos llegó a las administraciones de George H. W. Bush y Bill Clinton, y en el 2000 se convirtió en el grito de batalla de la campaña de George W. Bush, quien prometió que sus recortes de impuestos del 2001 serian una bendición para todos los estadounidenses. No lo fueron: el 51% de los beneficios van al 1% más rico. Obama advirtió sobre los peligros que enfrenta el país en esta coyuntura, en la que los republicanos insisten en no elevar impuestos a los más ricos. General Electric tuvo el año pasado unos beneficios de 5.100 millones de dólares en Estados Unidos y 14.200 millones en todo el mundo, pero no tuvo que pagar ni un penique en impuestos federales. En 2009 tampoco Exxon-Mobil pagó ningún impuesto y el año pasado tuvo beneficios mundiales de 30.460 millones de dólares. Tampoco lo hicieron el Bank of America o Chevron o Boeing. Según un informe del mes pasado de la oficina del Defensor del Pueblo de la ciudad de Nueva York, en 2009 las cinco compañías, incluida GE, recibieron un total de 3.700 millones en devoluciones de impuestos federales La solución al problema se perfila difícil. Los republicanos se niegan a aceptar subidas de impuestos como parte de un acuerdo para la reducción del déficit. “El pedir que los millonarios y multimillonarios paguen los impuestos que pagaban con el presidente Bill Clinton (1993-2001) me parece algo razonable”, señaló Obama, quien recordó en que los impuestos están ahora en el nivel más bajo desde 1950. El 13 de abril Obama sugirió un pequeño aumento en los impuestos a los ricos, subiendo de 35% a 39% el impuesto aplicable a ese sector (comparado con el 91% que se les gravaba en la década de los 60) Independientemente de dónde se fije el tipo marginal más alto, los ricos siempre intentarán pagar menos. Las compañías han venido utilizando de forma progresiva una mezcla de escondites, devoluciones de impuestos y subsidios para pagar mucho menos El último informe del IRS sobre la evasión fiscal (IRS Oversight Board report) estima que perdemos del orden de los 290.000 millones de dólares al año en impuestos no pagados y, según un estudio de 2008, los contribuyentes de mayores ingresos esconden tres veces más renta de la que defrauda un ciudadano medio. Alberto Ampuero es periodista de Riverside, California.