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lunes, 12 de septiembre de 2011

PROPONE SHCP QUE LOS ESTADOS COBREN %% A LAS VENTAS

Por: Isabel Mayoral Jiménez

CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) — La negociación del Paquete Económico para 2012 se verá dominada por la distribución de recursos para las entidades federativas, quienes ya advirtieron que quieren jugar un papel más activo en la discusión.
De acuerdo son el subsecretario de Ingresos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), José Antonio González Anaya, esta propuesta podría convertirse en la fuente de recursos propios más importante para las entidades.
Al igual que ocurrió en 2002, Hacienda propone para el siguiente año incluir en la Ley de Ingresos una disposición que faculte a los estados para establecer un impuesto estatal a las ventas finales de hasta 5%.
Sin embargo, el diputado del Partido del Trabajo (PT) Mario Alberto Di Costanzo Armeta, anticipó que ese impuesto va a generar polémica en la Cámara de Diputados y es un mensaje a los estados para decirles "si quieres más dinero, cobra impuestos".
Aún cuando la propuesta no va en contra de la Ley del Impuesto al Valor Agregado (IVA), porque no se maneja como tal, según explicó la SHCP, es un impuesto a las ventas que se trasladará al consumidor y para éste último sí va a operar de forma similar al IVA.
La limitada flexibilidad presupuestal de los estados y municipios de México ha encendido las luces de alerta, ya que este factor lleva a las entidades a contratar mayor deuda.
"Nosotros no vamos a aprobar una facultad así. Independientemente de que lo quieran hacer los estados, sería un principio de gravar alimentos y medicinas, porque si se pone un impuesto general a las ventas es como si gravaras los alimentos y cualquier bien o servicio va a poder ser sujeto de este impuesto", advierte Di Costanzo, diputado del PT.
Sería un impuesto indirecto, los cuales son de fácil administración, agrega, pero "va directamente a los bolsillos de los ciudadanos y se les está trasladando la carga de la deuda de los estados a los habitantes".
El panorama se complica aún más si los estados deciden no cobrar la tenencia a partir de enero de 2012, pues la merma para las finanzas estatales sería de poco más de 25,000 millones de pesos, de acuerdo con estimaciones del Instituto para el Desarrollo Técnico de la Hacienda Pública (Indetec).
Con el tema de la tenencia "se está traspasando un poco la carga de la recaudación al fisco estatal, lo cual hará que tengan que empezar a evaluar qué acciones van a tomar porque va a tener distintos impactos", dice Pablo Noreña, socio de la Práctica de Seguridad Social y Remuneraciones de KPMG México.
Los secretarios de finanzas de todos los estados del país se reunieron el pasado martes en la Cámara de Diputados para pedir ser escuchados y tomados en cuenta en la discusión del Presupuesto de Egresos de la Federación 2012 a fin de obtener más recursos.
"Hoy no es el día para estar discutiendo números, lo único que nos interesa señalar es la preocupación que hay desde los estados por una mejor distribución presupuestal", afirmó en su momento el secretario de Finanzas del Estado de México, Raúl Murrieta Cummings.
El paquete económico enviado el jueves pasado al Congreso de la Unión establece que para avanzar en materia de federalismo fiscal y fortalecer los ingresos fiscales de las entidades federativas, se propone habilitar el marco jurídico para que los estados puedan establecer un impuesto a las ventas y servicios en general, con una tasa máxima de 5%.
Los impactos de este gravamen se observarán desde el punto de vista del costo para las empresas que operen con menor margen de utilidades, además de que puede incrementar precios al consumidor final, pero también tiene que evaluarse adecuadamente y sobre todo por los Congresos locales el tema de la inversión. Noreña estima que este impuesto significará un reto a los Congresos locales. "Por un lado, tienen que recaudar más para evitar las consecuencias que hablamos, pero se tienen que seguir viendo atractivos para la inversión extranjera. La propuesta es un tope de 5% que dependerá de lo que diga el Congreso local".
De alguna manera sería como aplicar un IVA estatal, agrega José Luis de la Cruz, director del Centro de Investigación en Economía y Negocios del Tecnológico de Monterrey, Campus Estado de México.
"Si el Gobierno federal está dispuesto a renunciar a que 5 puntos del IVA vayan a sus arcas y luego los distribuya entre los estados, sería exitoso. Pero si llega a representar cualquier tentativa de alza en impuestos no tendría éxito en la Cámara de Diputados", indica.
Además, De la Cruz resalta que el entorno político no da para crear impuestos ni aumentarlos, pese a que hay estados interesados en quedarse con esa captación, particularmente los más grandes, que tienen una alta venta final y se verían favorecidos, pero "no parece que sean un incentivo porque elevar impuestos sería complicado".
También les puede causar un problema en materia de recaudación, pues a la fecha los estados todavía no tienen la eficiencia del fisco federal en cuanto a fiscalización y cobro de impuestos.
Noreña, socio de la Práctica de Seguridad Social y Remuneraciones de KPMG México, considera que aún es prematuro evaluar si esta propuesta es positiva o negativa. "Hará que los estados tengan una mayor participación en la recaudación y eso es importante, porque de alguna manera van a empezar a incidir a que la base de contribuyentes se amplíe y que, a la larga, todos contribuyamos", señala. "Los impactos que pueda traer hacia los contribuyentes o las empresas van a ser interesantes".

lunes, 5 de septiembre de 2011

PARA QUE LA INMINENETE CRISIS NO NOS TUMBE

FERNANDO SILIXXIO.

Al gobierno federal, dicen en mi pueblo “se le fue la tripa”, con los eventos mundiales, especialmente los que están por venir en los Estados Unidos de América, sin menospreciar los temibles nubarrones financieros en la eurozona.

Aun y cuando según el doctor en economía que despacha en la gubernatura del Banco de México, tenemos reservas acumuladas como para pagar toda la deuda gubernamental en dólares, y los “fundamentos” de la economía son firmes dice el señor Cordero, candidato presidencial que en sus ratos libres se dedica a administrar la Secretaria de Hacienda y Crédito Público (SHCP), pues tenemos niveles de inflación mínima (4%), tasas de interés correctas, presupuesto público equilibrado de mas, ya que se tienen más ingresos que egresos en muchas secretarias, la bolsa de valores reacciona con eficiencia a los imperativos del mercado y el tipo de cambio esta correcto, se mueve en la banda de flotación estimada.

¿Y entonces?, cual es el problema que el mercado detecta y los mortales no lo intuimos?.

Ensayaré una respuesta elemental, y dice asi:

Todo lo señalado anteriormente, se refiere al sector financiero, no al sector real de la economía, y este es el verdadero problema, nuestros doctores no saben si va a ser impactado el sector real de la economía mucho menos de que magnitud será el impacto que se tendrá ni en qué tiempo se manifestará tal evento.

Agregaré que el sector real de la economía es el que tiene que ver con lo que a nosotros no afecta, como lo es empleos, salarios, alimentos, escases, y nimiedades de ese estilo.

Ahora bien. ¿Por qué se truenan los dedos los afamados doctores y urgidos candidatos?, por la sencilla razón de que nuestro sistema económico esta enchufado al mercado norteamericano en un 80%, es decir producimos para satisfacer necesidades de los Estados Unidos y para lograrlo competitivamente, deprimieron y frenaron los empleos y los salarios de los mexicanos a tal grado que la mano de obra mexicana ya es dos dólares por jornada más barata que la de los afamados chinos.

Entonces si los gringos dejan de comprar, los empresarios que nunca quieren perder, empezarán a despedir personal para ajustar los costos (bajar la nómina) iniciándose un fenómeno económico coloquialmente llamado “un circulo perverso”,ya que el mercado interno conformado por el consumo de los trabajadores y empleados locales, se deprimirá aun mas, lo que repercutirá de manera muy negativa en las ganancias de los próximos años de las empresas mexicanas, y así se conformará un tobogán donde caeremos todos, en ausencia de políticas públicas que fortalezcan el mercado interno, metiéndole dinero en los bolsillos a los mexicanos para que puedan comprar.

Ahora bien que debe de hacer el gobierno federal, los gobiernos estatales, incluso los gobiernos municipales? Los doctores en economía dirían que fortalecer nuestra competitividad en el mercado externo, logrando aumentar las ventas y quitarle mercado a nuestros competidores especialmente Japón, Canadá y China en el mercado norteamericano.

Aunque me parece más viable, posible y deseable fortalecer el mercado interno, que no es otra cosa que meter dinero en los bolsillos de los trabajadores, que conforman los consumidores en el mercado local. Fácil.

Si los responsables de conducir esta barcaza, se quitan los tapojos ideológicos que les impiden ver y hacer cosas lógicas para lograr mantener el barco a flote y en marcha, reforzarán un poderoso programa de creación de empleos que les proporcionen ingresos a la gente por lo menos de un año, de tal manera que para fin de año se tengan al menos millón y medio de empleos, un tercio al menos creados directamente por el propio gobierno con el programa de empleo temporal; El resto por el programa de construcción de infraestructura y un programa especial de apoyo al campo, especialmente para la producción de alimentos (hortalizas), así como de apoyo a los campesinos y ejidatarios, es decir a la producción de alimentos que requieran mano de obra de manera masiva para todo el ciclo siembra-cuidados- y cosecha de los productos.

En este sentido, en Sonora, el agresivo programa de inversiones que está realizando el gobierno del Estado, se inicia o se fortalece justo en el momento en que es más necesario, esperemos que sea real, pues datos sobre montos comprometidos verificables, dependencias responsables y otros datos todavía no están disponibles.

Aunque falta orientarlos a la creación de empleos en áreas mas prioritarias como lo son las regiones rurales, y las de obreros y trabajadores en la ciudad.

El otro componente, para fortalecer el mercado interno, sea la cartera de los consumidores, es un generoso aumento de salarios, durante un periodo de 6 años de tal manera que al sexto año el salario mínimo sean 1000 euros al mes, empezando la comisión nacional de los salarios mínimos, aumentando en el mes de enero del 20-30 %, de manera escalonada, es decir, enero en el campo, en el mes de mayo en el comercio y servicios, septiembre al sector industrial y manufacturero, sin incluir a los empleados públicos.

Siguiendo estas prácticas medidas de sentido común, la turbulencia financiera mundial no nos afectará e incluso saldremos fortalecidos, pues podemos salir a competir y quedarnos con un porcentaje más alto de las importaciones estadounidenses y europeas, una consecuencia importante en el mediano plazo sería la desaparición de las dependencias gubernamentales que se establecieron para paliar la pobreza.

El dinero se puede sacar de una reducción generalizada de los salarios, sueldo y dietas de la burocracia gubernamental de alto nivel y de ahorros en el gasto corriente del presupuesto público, además de los recursos petroleros, sin olvidar la emisión de deuda, de esta manera se tendrán recursos suficientes para mantener andando la locomotora económica en tanto que las empresas no ligadas al consumo gubernamental agarran vuelo y aportan a la generación de alimentos, empleos y salarios

Por otra parte, con las variables macroeconómicas de la nación estables y solidas, hace bien Pemex en salir a comprar o invertir en empresas en estos momentos, las crisis son para comprar, aprovechar oportunidades y crecer. Esta adquisición además de los ingresos por ganancias que obtenga, también adquirirá tecnología y experiencia en áreas de la industria petrolera donde es débil.

lunes, 18 de julio de 2011

12.3% menos dinero para los hogares en mexico

CIUDAD DE MÉXICO (AP) — El ingreso promedio de los hogares mexicanos disminuyó 12.3% entre 2008 y 2010, un periodo en el que el mundo pasó por una de las peores crisis internacionales y que en Latinoamérica afectó sobre todo a México. Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) señalaron que la población más rica fue la que vio una reducción mayor en sus ingresos en el periodo de referencia. Con base en su Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH), el organismo informó que el ingreso trimestral promedio de los hogares ascendió a 39,823 pesos (unos 3,400 dólares) en 2008 y dos años después cayó a 34,936 pesos (poco más de 2,900 dólares). Los datos sugieren que las familias aún padecieron problemas a pesar de que la economía mexicana tuvo un repunte en 2010, luego de la crisis internacional de un año antes y analistas anticipan que la pobreza se habría incrementado. La economía mexicana registró en 2009 una caída histórica de 6.1%, en medio de la crisis, y rebotó en 2010 para cerrar con un crecimiento de 5.4%. Rodolfo de la Torre, experto del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), dijo a la agencia AP que las cifras podrían explicarse por factores como el incremento en el precio de los alimentos que se registró en los últimos años, la epidemia de influenza A H1N1 de 2009 que afectó la actividad económica nacional y la recesión mundial que impactó en los mercados internacionales (exportaciones, inversión extranjera y flujos de remesas). La ENIGH señaló que el 10% de la población más rica fue la que registró la mayor caída en sus ingresos entre 2008 y 2010, con una baja de 17.8%. El 10% de los hogares más pobres tuvo una caída de ingresos de 7.6%. "Al parecer y por primera vez en mucho tiempo esta crisis fue más justa, irónicamente, porque efectivamente el decil (nivel) de ingresos más altos -que prácticamente corresponde a los más ricos en el país- fueron los que presentaron una contracción mayor en su ingreso, cosa que no ha sucedido en las crisis anteriores", dijo el director para América Latina de la consultora Moody's Analytics, Alfredo Coutiño. Consideró, sin embargo, que pese a que los más pobres tuvieron porcentualmente una reducción menor de ingresos respecto a los más ricos, es previsible que hayan sido los más golpeados por no contar con bienes o mecanismos para compensarlo. Coutiño indicó que la mayor afectación en los ingresos de los ricos se explica porque la crisis tuvo un carácter más financiero que económico al estar vinculado con un problema hipotecario en Estados Unidos. "Sobre todo los ricos del mundo habían invertido en valores que de alguna manera estaban asociados al riesgo de activos hipotecarios de Estados Unidos... (y) cuando se cae el mercado financiero y estalla la crisis pues los que pierden más son los que habían invertido ahí, o sea los ricos", señaló. De la Torre consideró que si bien al principio la crisis tuvo un importante componente financiero, después afectó la actividad económica real que resintieron no sólo los sectores de más altos ingresos. La ENIGH reflejó que 30% de los hogares concentraron el 62.2% de los ingresos totales, mientras que el 70% restante sólo el 37.8%. México es un país con unos 112.7 millones de habitantes, que aún registra amplias brechas de desigualdad. La encuesta señaló que en 2010 el 10% de los hogares más pobres tuvo un ingreso trimestral promedio de unos 6,163 pesos (unos 526 dólares), mientras que el del 10% de los más ricos fue de 118,428 pesos (más de 10,100 dólares). México es el hogar del hombre considerado el más rico del mundo, el magnate Carlos Slim, cuya fortuna se estima en unos 74,000 millones de dólares según la revista Forbes. Coutiño dijo que las cifras de la ENIGH también anticipan que la pobreza se incrementó en el periodo de referencia, aunque De la Torre aseguró que no necesariamente se puede esperar un aumento. El coordinador de la oficina en México de investigación en Desarrollo Humano del PNUD refirió que actualmente la medición de la pobreza considera no sólo el ingreso, sino también aspectos como rezago educativo, acceso a la alimentación, servicios de salud y seguridad social, además de la calidad de la vivienda. La última medición oficial señala que entre 2006 y 2008 el porcentaje de personas en pobreza pasó de 42.6% a 47.4%, es decir, de 44.7 millones a 50.6 millones.

sábado, 9 de julio de 2011

LOSA SUPERICOS

Alberto Ampuero ARGENPRESS.info) Confirmado, a los millonarios y multimillonarios de Estados Unidos les va cada vez mejor. Un artículo publicado el 18 de junio en el diario The Washington Post mencionaba, en ese sentido, que el 10% más rico de la población tenía en 2008 casi los mismos ingresos que todo el resto del país junto; y que los ingresos del 1% más rico de la población, unos 152,000 estadounidenses, aumentaron un 385% entre 1970 y el 2008, hasta los 5.6 millones de dólares promedio anuales. Por el contrario, el 90 % de los habitantes con ingresos más bajos, unos 137 millones de personas, han visto caer su poder adquisitivo en un 1 % en el citado periodo. Su salario medio anual es de $31,244. La situación es aún peor para la población hispana en Estados Unidos, cuyo salario medio apenas llega a los $20,000, según datos de 2009 del Pew Hispanic Center. Esa desigualdad es desestabilizadora y mina la capacidad de la economía para crecer de forma sostenible y eficaz ¿Cómo llegamos aquí? ¿Cómo es que una nación predominantemente de clase media se tornó en una oligarquía? La historia comienza a fines de los 70 y continúa durante los años de Obama, un periodo en el cual la política estadounidense ha sido tan inclinada hacía los ricos que ahora vivimos en el peor período de desigualdad económica en la historia moderna. El culpable en su drama es la política misma en los últimos treinta años. Las pistas para entender el surgimiento de una nueva oligarquía se encuentra no en Wall Street, sino en el Congreso. Cuando paso a paso y debate a debate, los dirigentes públicos de Estados Unidos reescribieron las reglas de la política y de la economía de formas que benefician a los pocos a costa de los muchos. La mayoría de los relatos sobre la desigualdad en Estados Unidos datan de la década de los 80 con la administración del Presidente Ronald Reagan, el ícono anti-gobierno cuyas "Reaganomics" son comúnmente señaladas como la causa de los problemas actuales. Error, dicen los investigadores Hacker y Pierson. Los orígenes de la oligarquía se remontan a finales de los 70 y a la figura de Jimmy Carter, un presidente demócrata con un congreso demócrata. Fueron los logros y fracasos de Carter los que lanzaron lo que el economista Paul Krugman ha llamado "la Gran Divergencia". En 1978 la administración Carter y el Congreso aplicaron un plumón rojo a la ley de impuestos, cortando la tasa máxima del impuesto sobre la renta del 48% al 28%, una bendición para los estadounidenses adinerados. Al mismo tiempo, el esfuerzo más ambicioso en décadas para reformar la ley laboral para facilitar la formación de sindicatos murió en el senado, a pesar de una super mayoría demócrata de 61 votos. Ronald Reagan, se podría decir, simplemente tomó la batuta que le entregó Carter. Su Economic Recovery and Tax Act (ERTA) en 1981 agrupaba una gran cantidad de regalitos que cualquier oligarquía apreciaría, incluyendo recortes de impuestos a corporaciones y recortes de impuestos sobre ganancias y posesiones. La mesa estaba puesta, entonces, para que los ricos se separasen de manera definitiva y abrumadora de los demás. El momento del fervor de los recortes de impuestos llegó a las administraciones de George H. W. Bush y Bill Clinton, y en el 2000 se convirtió en el grito de batalla de la campaña de George W. Bush, quien prometió que sus recortes de impuestos del 2001 serian una bendición para todos los estadounidenses. No lo fueron: el 51% de los beneficios van al 1% más rico. Obama advirtió sobre los peligros que enfrenta el país en esta coyuntura, en la que los republicanos insisten en no elevar impuestos a los más ricos. General Electric tuvo el año pasado unos beneficios de 5.100 millones de dólares en Estados Unidos y 14.200 millones en todo el mundo, pero no tuvo que pagar ni un penique en impuestos federales. En 2009 tampoco Exxon-Mobil pagó ningún impuesto y el año pasado tuvo beneficios mundiales de 30.460 millones de dólares. Tampoco lo hicieron el Bank of America o Chevron o Boeing. Según un informe del mes pasado de la oficina del Defensor del Pueblo de la ciudad de Nueva York, en 2009 las cinco compañías, incluida GE, recibieron un total de 3.700 millones en devoluciones de impuestos federales La solución al problema se perfila difícil. Los republicanos se niegan a aceptar subidas de impuestos como parte de un acuerdo para la reducción del déficit. “El pedir que los millonarios y multimillonarios paguen los impuestos que pagaban con el presidente Bill Clinton (1993-2001) me parece algo razonable”, señaló Obama, quien recordó en que los impuestos están ahora en el nivel más bajo desde 1950. El 13 de abril Obama sugirió un pequeño aumento en los impuestos a los ricos, subiendo de 35% a 39% el impuesto aplicable a ese sector (comparado con el 91% que se les gravaba en la década de los 60) Independientemente de dónde se fije el tipo marginal más alto, los ricos siempre intentarán pagar menos. Las compañías han venido utilizando de forma progresiva una mezcla de escondites, devoluciones de impuestos y subsidios para pagar mucho menos El último informe del IRS sobre la evasión fiscal (IRS Oversight Board report) estima que perdemos del orden de los 290.000 millones de dólares al año en impuestos no pagados y, según un estudio de 2008, los contribuyentes de mayores ingresos esconden tres veces más renta de la que defrauda un ciudadano medio. Alberto Ampuero es periodista de Riverside, California.