domingo, 28 de junio de 2009

EL PRIMER GOLPE DE ESTADO DE OBAMA

Por Eva Golinger Traducido*

Caracas (Venezuela).- El mensaje de texto que sonó en mi teléfono móvil esta mañana decía así: "Alerta, Zelaya ha sido secuestrado, golpe de Estado en marcha en Honduras. Difúndelo."



Ha sido un duro despertar en un domingo por la mañana, sobre todo para los millones de hondureños que se estaban preparando para ejercer por primera vez su sagrado derecho al voto en un referéndum consultivo sobre la convocatoria de una Asamblea Constituyente para reformar la Constitución. Supuestamente, la disputa se centra en el referéndum convocado para hoy, que no es vinculante, sino sólo una encuesta de opinión para determinar si una mayoría de hondureños desean, o no, que se inicie un proceso para modificar su Constitución.

Una iniciativa de este tipo nunca había tenido lugar en esta nación centroamericana, cuya constitución es tan limitada que sólo permite una mínima participación del pueblo hondureño en sus procesos políticos. Dicha constitución, redactada en 1982, en el momento álgido de la guerra sucia del gobierno de Reagan en Centroamérica, fue diseñada para instituir que quienes detentaban el poder tanto económico como político pudiesen mantenerlo con las mínimas interferencias del pueblo. Zelaya, elegido en noviembre de 2005 por la plataforma del Partido Liberal de Honduras, había propuesto la encuesta de opinión para determinar si la mayoría de los ciudadanos estaban de acuerdo en que era necesaria una reforma constitucional. Su propuesta fue apoyada por la mayoría de los sindicatos y movimientos sociales del país. De haber tenido lugar, y dependiendo de los resultados, se habría organizado un referéndum durante las próximas elecciones de noviembre para votar sobre la convocatoria de una Asamblea Constituyente, pero la encuesta prevista para hoy no era vinculante de acuerdo con la ley.

De hecho, varios días antes de que tuviera lugar, la Corte Suprema de Honduras la declaró ilegal a petición del Congreso. Es de señalar que ambos, Congreso y Corte Suprema, están controlados por mayorías contrarias a Zelaya y por miembros del ultraconservador Partido Nacional de Honduras (PNH). La ilegalización dio lugar a manifestaciones masivas favorables al presidente Zelaya. El 24 de junio, el presidente destituyó al jefe del alto mando militar, el general Romeo Vásquez, después de que éste se negase a permitir que los militares distribuyesen el material electoral para la consulta de hoy. El general Vásquez mantuvo el material bajo estricto control militar y se negó a distribuirlo, incluso a los seguidores del presidente, con la excusa de que la Corte Suprema había declarado ilegal la consulta prevista y, por lo tanto, no podía obedecer la orden presidencial. Al igual que sucede en Estados Unidos, el presidente de Honduras es el Comandante en Jefe y tiene la última palabra en cualquier acción militar, por lo que ordenó la destitución del general. Ángel Edmundo Orellana, ministro de Defensa, también dimitió como respuesta a esta situación cada vez más tensa.

Pero al día siguiente la Corte Suprema de Honduras restituyó en sus funciones al general Vásquez, tras declarar "inconstitucional" su destitución. Miles de hondureños se echaron a las calles de Tegucigalpa, la capital del país, en apoyo al presidente Zelaya, como muestra de su determinación de asegurar que la consulta no vinculante tuviera lugar. El viernes pasado, el presidente y un grupo de centenares de seguidores, marcharon a la cercana base aérea para recuperar el material electoral previamente secuestrado por los militares. Aquella noche, Zelaya celebró una conferencia de prensa nacional junto a un grupo de políticos de diferentes partidos y movimientos sociales, en la que hizo un llamamiento a la paz y a la unidad en el país.

Ayer sábado se informó que la situación en Honduras era tranquila. Sin embargo, en la madrugada de hoy domingo un grupo de aproximadamente sesenta militares armados asaltaron la residencia presidencial y tomaron como rehén a Zelaya. Tras varias horas de confusión, empezaron a filtrarse informaciones según las cuales el presidente había sido transportado a la cercana base aérea y llevado a la vecina Costa Rica. Hasta el momento no existen imágenes del presidente y se desconoce si su vida está en peligro.

Sobre las 10 de la mañana, hora de Caracas, Xiomara Castro de Zelaya, la esposa del presidente, denunció en directo en TeleSur que en la madrugada del domingo los soldados irrumpieron en su residencia disparando, golpearon al presidente y lo secuestraron. "Fue un acto cobarde", dijo la primera dama refiriéndose al secuestro, que tuvo lugar a una hora en la que nadie pudo reaccionar. Castro de Zelaya hizo también un llamamiento para que mantuvieran con vida a su marido e indicó que incluso ella desconoce su paradero. Añadió que sus vidas siguen estando en "grave peligro" y pidió que la comunidad internacional denunciase este golpe de Estado y actuase con rapidez para reinstaurar el orden constitucional del país, lo cual incluye el rescate y regreso del democráticamente elegido Zelaya.

Evo Morales y Hugo Chávez, presidentes de Bolivia y Venuela, han realizado declaraciones públicas la mañana de hoy domingo, en las cuales condenan el golpe de Estado en Honduras y han hecho un llamamiento a la comunidad internacional para que reaccione, se restaure la democracia y el presidente constitucional regrese a su puesto. El miércoles pasado, 24 de junio, tuvo lugar en Venezuela un encuentro extraordinario de los países miembros del ALBA (Alternativa Bolivariana para las Américas), de la que forma parte Honduras, con el fin de dar la bienvenida a la organización a Ecuador, Antigua, Barbados, San Vicente y las Granadinas. Durante el encuentro, al que asistió Patricia Rodas, ministra de Exteriores de Honduras, se leyó una declaración de apoyo al presidente Zelaya en la que se condenaba cualquier intento socavar su mandato y los procesos democráticos de Honduras.

Informes provenientes de Honduras establecen que el Canal 8 de la televisión pública ha sido tomado por las fuerzas golpistas. Hace pocos minutos TeleSur anunció que los militares hondureños están cortando la electricidad del país. Según ha informado la ministra Rodas en TeleSur: "Las comunicaciones telefónicas y la electricidad están cortadas. Las televisiones emiten dibujos animados y telenovelas y no informan al pueblo de Honduras de lo que está sucediendo." La situación es muy parecida a la del golpe de Estado de abril de 2002 contra el presidente Chávez en Venezuela, cuando los medios jugaron un papel clave, en primer lugar manipulando la información como apoyo al golpe y, con posterioridad, eliminando cualquier información una vez que el pueblo empezó a manifestarse y terminó por derrotar a las fuerzas golpistas rescatando a Chávez, que también fue secuestrado por los militares, y restaurando el orden constitucional.

Honduras es una nación que ha sido víctima el siglo pasado de dictaduras y múltiples intervenciones de Estados Unidos, entre ellas varias invasiones militares. La última intervención importante del gobierno estadounidense en Honduras tuvo lugar durante los años ochenta, cuando el gobierno de Reagan financió escuadrones de la muerte y paramilitares con el fin de eliminar cualquier "amenaza comunista" en Centroamérica. En aquel momento, John Negroponte era el embajador estadounidense ante el gobierno de Honduras y fue el responsable directo de la financiación y entrenamiento de los escuadrones de la muerte hondureños que asesinaron e hicieron desaparecer a miles de ciudadanos en la región.

El viernes pasado, la Organización de Estados Americanos (OEA) convocó una reunión extraordinaria con el fin de discutir la situación en Honduras. Con posterioridad emitió un comunicado en el que condenó las amenazas a la democracia y autorizó el viaje a Honduras de un grupo de representantes de la OEA. No obstante, el viernes, Philip J. Crowley, secretario de Estado adjunto estadounidense, se negó a definir la posición del gobierno estadounidense con respecto al posible golpe de Estado contra el presidente Zelaya y, en su lugar, emitió una ambigua declaración de la que se desprendía que Washington apoyaba a la oposición al presidente Zelaya. Mientras que la mayoría de los gobiernos latinoamericanos declararon sin ningún género de duda su más rotunda condena de los planes golpistas de Honduras y su inquebrantable apoyo al presidente constitucionalmente elegido, el portavoz estadounidense afirmó: "Nos preocupa la ruptura del diálogo político entre los políticos hondureños sobre la consulta constitucional del 28 de junio. Instamos a las partes a que busquen una solución democráticamente consensuada al actual callejón sin salida político, que sea conforme a la constitución y a las leyes hondureñas acordes con los principios de la Carta Democrática Interamericana."

Hoy domingo, a las diez y media de la mañana, Washington todavía no ha emitido ninguna declaración relativa al golpe de Estado en Honduras. La nación centroamericana es muy dependiente de la economía estadounidense, que le asegura una de las principales fuentes de ingresos, las transferencias de dinero que envían los hondureños que trabajan en Estados Unidos bajo el programa de "estatuto temporal protegido", instaurado durante la guerra sucia de Washington en la década de los ochenta a causa de la enorme inmigración a territorio estadounidense para escapar de la zona de guerra. Otra fuente importante de ingresos de Honduras es USAID, que aporta más de 50 millones de dólares anuales para programas de "promoción de la democracia", los cuales habitualmente dan apoyo a las ONG y a los partidos políticos favorables a los intereses de Estados Unidos, como ha sido el caso en Venezuela, Bolivia y otras naciones de la región. El Pentágono también mantiene la base militar de Soto Cano en Honduras, con aproximadamente quinientos soldados y numerosos aviones y helicópteros de combate.
Patricia Rodas, ministra de Exteriores, ha dicho que ha intentado repetidamente ponerse en contacto con Hugo Llorens, embajador de Estados Unidos en Honduras, el cual hasta el momento no ha respondido a ninguna de sus llamadas. El modus operandi del golpe de Estado deja bien claro que Washington está implicado. Ni el ejército hondureño, cuya mayoría ha sido entrenada por las fuerzas estadounidenses, ni las elites políticas y económicas del país derrocarían a un presidente democráticamente elegido sin el apoyo y respaldo de Washington. Las fuerzas conservadoras de Honduras han sometido al presidente Zelaya a ataques cada vez más frecuentes por su creciente relación con los países del ALBA, en particular con Venezuela y el presidente Chávez. Muchos están convencidos de que este golpe pretende asegurar que Honduras no seguirá acercándose a los países más izquierdistas y socialistas de América Latina.

[Nota: ­­­­En estos momentos son las 11 y cuarto de la mañana, hora de Caracas. Manuel Zelaya, presidente de Honduras, está hablando en directo en TeleSur desde San José (Costa Rica). Ha confirmado que esta madrugada unos soldados irrumpieron abriendo fuego en su residencia y lo amenazaron de muerte, a él y a su familia, si se oponía al golpe de Estado. Se vio obligado a acompañar a los soldados, que lo transportaron a la base aérea, desde donde voló a Costa Rica. Ha solicitado que el gobierno de Estados Unidos emita un comunicado en el que condene el golpe, pues lo contrario significaría su aquiescencia.]

De Rebelión

Traducido para Rebelión y Tlaxcala por Paloma Valverde y Manuel Talens



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soy como el clavo, que aun viejo y oxidado, sigue siendo clavo

sábado, 27 de junio de 2009

PIXOTE, LA LEY DEL MAS DEBIL


 

 
Jesús Dapena Botero (Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Dirección Héctor Babenco
Guión Héctor Babenco y Jorge Durán, basado en la novela Infancia Dos Mortos de José Louzeiro
Actuaciones Fernando Ramos da Silva Pixote
Jorge Julião Lilica
Gilberto Moura Dito
Marilia Pêra Sueli
Tony Tornado Cristal
Fotografía Rodolfo Sánchez
Dirección Artística Clovis Bueno
Vestuario Carminha Guarana
Edición Luiz Elias
Sonido Francisco Carneiro
Música John Neschling
Producción Ejecutiva José Pinto
Producción Paulo Francini
Una producción de Embrafilme

¡Qué bueno que se retome a Pixote para un ciclo sobre la niñez en riesgo! Una película que va en la misma línea de Los olvidados del español, Luis Buñuel, de Shalom, Bombay! de la directora hindú, Mira Nair y de La vendedora de rosas del colombiano Víctor Gaviria, sobre un tema que tanto preocupa a algunos psicoanalistas, que seguimos la línea del Auguste Aichhorne de La juventud desamparada.

Recuerdo que cuando la vi, por primera vez, en su estreno comercial en Medellín, por allá en1984, salí con el corazón en la mano. No hacia falta ir muy lejos de la sala de cine para saber que esa realidad estaba ahí, casi a mis pies. No hacía parte de una ficción en un ambiente exótico, no hacía parte del turismo aconsejable, con el que Julio Cortázar, con bastante sarcasmo, confronta a las "buenas conciencia" con la realidad hindú, en su libro de dos pisos, El último round.

Estos niños desamparados no sólo recorren las calles de Bombay, sino que lo hacen en Ciudad de México, en São Paolo, en Medellín y, en muchos, muchos lugares del Tercer Mundo, donde hacen casi parte del paisaje urbano, para denunciar con su presencia toda una serie de irregularidades, que nos demuestran, en definitiva, que la delincuencia tiene una etiología social, ante una sociedad que se hace la de la vista gorda, y aunque detesto el existencialismo autoflagelador, tampoco puedo quedarme tan tranquilo, como el señorón encopetado que dice:

- Yo no fui.

O con la crueldad de aquellos que acuden a los grupos de limpieza, para quitar la vida, a esta supuesta semilla del mal, como me contaba un muchacho drogadicto, en la consulta, en mis últimos tiempos en la capital antioqueña.

No deja de ser impresionante que Amnistía Internacional, en pleno siglo XXI, haya de seguir relanzando campañas mundiales, contra el asesinato de niños, niñas y jóvenes, porque ese mal aún campea por el mundo. ¿Cómo es posible que aún a estas alturas del partido, a cincuenta y ocho años del estreno de Los olvidados y a veintisiete años de Pixote haya que seguir abriéndose investigaciones para pedir justicia por las muertes violentas de niños, ya que muchos de esos casos ni siquiera son contemplados por la Ley y, al contrario, muchos de esos crímenes han sido perpetrados por agentes de la policía, los cuales hacen gala de su oficio, en medio de una casi absoluta impunidad? Tal vez, en las curvas estadísticas de Tánatos pasen por muertes inexplicables o se acuse a los propios chicos de ser los criminales de sus compinches, como sucede en la cinta de Babenco ¿Cómo pasa todo ésto después de sesenta años de la Declaración de los Derechos Humanos y casi a cincuenta años de la Declaración de los Derechos del Niño? Muchas veces, estas cosas ocurren ante la indiferencia de gobiernos, que prometen y no cumplen o no practican la obligación de impedir este tipo de asesinatos. (1)

Es increíble que apenas hace escasos nueve años, la misma Amnistía Internacional tuviera que denunciar la imposición de la pena de muerte a niños, con un total incumplimiento de las obligaciones internacionales y la violación de la propia Constitución nacional, por orden de tribunales militares, que luego serían absueltos por falta de pruebas. ¡La pena de muerte no es una solución a la delincuencia juvenil, que es, en la mayoría de los casos causada por la sociedad misma! Ya que una cosa es no exigir a los sujetos infantiles su responsabilidad por los actos cometidos y otra condenarlos al cadalso, ya que la condena a la pena capital acaba con toda posibilidad de reparación y de rehabilitación. (2)

El director de nacionalización brasileña, aunque nacido en Mar del Plata, en Argentina, Babenco, allá por 1981, recrearía esta historia, que hace parte de una real historia universal de la infamia, para llevar a la pantalla la verdadera tragedia de muchos niños del Tercer mundo, lanzados por la sociedad a una vida de acciones impulsivas y criminalidad, al centrar la cámara en la vida de un niño de la calle de São Paulo, apenas de unos diez años, quien se mueve en un ámbito delincuencial y de prostitución, a quien arrestan en una redada, cuyo objetivo es la detención de vagabundos, para ir a un reclusorio, torturante, degradado y corrupto, del que escapa con Lilica, un adolescente de diecisiete años afeminado y otros chicos, para enfrentar un mundo cargado de violencia, que termina por conducirlo a la muerte.

La calle en las grandes urbes latinoamericanas es el escenario donde multitud de niños se ven obligados a sobrevivir por cualquier medio, mientras los pequeños se ven obligados muchas veces a participar en el mundo de los traficantes, de los ladrones y criminales, quienes se aprovechan de su condición de impunidad para cometer delitos por encargo.

Pixote es uno de esos chicos, la calle ha sido su hábitat de toda una vida, por lo cual lo conoce como a la palma de su mano, para ganarse la vida como pueda, tal vez movido por las pulsiones de autoconservación, en un medio que pareciera negarle toda esperanza, condenado a un infierno implacable.

Babenco retoma un tanto el modelo del neorrealismo italiano, del cinema- vérite (3) y el free-cinema (4), de los italianos, franceses y británicos para sazonarlo a la brasileña y hacer un acopio de verdaderas memorias del subdesarrollo, o mejor del desarrollo distorsionado (5), para utilizar la feliz expresión de Ernesto "Ché" Guevara, y dar cuenta del mundo de la marginación en América Latina, con un tratamiento naturalista con los cánones del Cinema Nôvo (6), que Babenco retoma de autores como Glauber Rocha (7), Ruy Guerra (8) y Nelson Pereira dos Santos (9), aún a riesgo de su vida, ya que el rodaje de Lucio Flavio, una película en la que exploraba el impacto de los escuadrones de la muerte de la milicia brasileña, hizo que se planeara un atentado contra él y su casa fuera abaleada en dos ocasiones, mientras uno de los personajes en los que se inspiró para realizar el filme fuera vilmente asesinado, a pesar de que la cinta tenía el mérito de haber revivido la moribunda industria cinematográfica del Brasil, para ubicarla en la panorámica internacional y lo llevaría a lograr que su Pixote, lo consagrara alrededor del mundo.

Con este filme, Babenco va hasta el límite para ubicarse en el interregno entre la realidad y la ficción, para cuya realización el director buscara para protagonizarla a verdaderos niños de la calle, entre ellos, el extraordinario Fernando Ramos da Silva, encargado de encarnar al célebre Pixote.

El joven actor se convertiría, a partir de entonces, en toda una celebridad, en una estrella fugaz, en un fuego fatuo, que lo desubicaría de su realidad, con el sueño de convertirse en un gran actor para la fábrica de sueños, y luego darse de culos con la cruel verdad de que este mundo tenía poco que ofrecerle, pues a los pocos años volvía a ser el chico olvidado y empobrecido, que moriría atravesado por las balas de un policía, quien lo perseguía después de que el muchacho cometiera un robo, para cumplir con el destino trágico de su personaje. Sí, Fernando Ramos da Silva representó su papel hasta el final, hasta morir acribillado en una casucha de las favelas brasileñas, una de esas tantas muertes cotidianas de los suburbios de São Paolo, fue como diría Víctor Gaviria de otro de estos muchachos de comunas latinoamericanas un pelaíto que no duro nada, q. e. p. d. ¡Lástima que como los actores barriales de La virgen de los sicarios apenas recibiera un escaso pago por el director, quien tras el éxito mundial de la película, para evitar una demanda que el muchacho pretendiera hacerla por explotación laboral, pactara con Babenco que le diera una casita para eludir el pleito jurídico! Creo que no hay derecho que los directores, supuestamente tan humanitarios, expolien así a sus actores y más cuando Babenco mismo había padecido las dificultades de la vida en los barrios marginales de Buenos Aires, de donde decidiría escapar, para hacerse a un mundo más amplio, a lo largo de años de vagabundeo, situación de la vida que le permitiría conocer el mundo de la marginalidad a carta cabal, la cual le daría mucha tela que cortar para realizar sus filmes de docudrama naturalista, y llegar a Hollywood, donde realizaría la hermosa versión cinematográfica de la novela de Manuel Puig, El beso de la mujer araña (1985), protagonizada por Raúl Julia, William Hurt y Sonia Braga.

El Pixote de Babenco tendría un gran reconocimiento en el Primer Mundo y se haría acreedora de grandes premios. Para empezar tiene una mención honorífica en el Festival de San Sebastián de 1981 y el Festival Fílmico Internacional de Locarno, en Europa, a la par que, en ese mismo año, obtendría un premio del Círculo de críticos cinematográficos de Nueva York y la Asociación de Críticos de Los Ángeles, para continuar cosechando galardones al año siguiente en la Sociedad Nacional de Críticos Cinematográficos de los Estados Unidos de América y la Sociedad de Críticos de Cine de Boston, mientras era nominada al Globo de Oro, en el país del Tío Sam.

Pixote fue considerada por el famoso crítico de cine Roger Ebert (10), un clásico, duro sobre un mundo infrahumano, sobre una desolada realidad cotidiana. Pauline Kael (11) quedaría impresionada con la cinta, casi un documental pero con un poético realismo, cargada de lirismo. Vincent Canby (12) la consideró con un estilo neorrealista. Gabriel García Márquez la consideraría un filme perfecto, una mezcla de contenida poesía y de locura, sobre una cotidiana insensatez. Otros la consideraron el retrato más brutal sobre la infancia, a medio camino entre Charles Dickens y Jerónimo Bosco.

Pixote como un clásico del cine latinoamericano, tendría sus secuelas en la cinta de José Joffily ¿Quién mató a Pixote?, un filme con ciertas libertades dramáticas, en el que se condensa de una manera poderosamente conmovedora la verdadera historia de Fernando Ramos da Silva, no para atacar la industria cinematográfica brasileña sino para exponer las trampas que imposibilitan el ascenso en la escala social en América Latina, pues es claro que si el protagonista de Pixote hubiera nacido en una clase social no oprimida, otro hubiese sido su destino, pero para los jóvenes de las barriadas tercermundistas pareciera haber una ausencia de futuro, y la criminalidad pareciera ser su única alternativa, con muy contadas excepciones. También en el 2007, los directores Felipe Briso y Gilberto Topczewski hicieron un documental titulado Pixote, in memoriam con la actuación del propio Héctor Babenco, Jorge Julião (Lilica), Marilia Pêra (13) (Sueli), José Louzeiro (14), el novelista en cuyo relato se basaran para el guión de la película de Babenco y las fotos de archivo del mismo Fernando Ramos da Silva.

Notas:
1) Amnistía Internacional relanza campaña mundial contra asesinato de niños, niñas y jóvenes en Honduras.
http://www.comunidadesegura.org/?q=es/node/11009
2) Amnistía Internacional. Pakistán: Imposición de la pena de muerte a niños —- ¿«en el interés superior del niño»? http://www.amnesty.org/en/library/asset/ASA33/012/1999/en/dom-ASA330121999es.html
3) El Cinéma-Verité fue una reacción estética europea frente al cine hollywoodense, que pretendía no generar las ilusiones de la fábrica de sueños estadounidense tras una propuesta de realismo subjetivo, sin poner el énfasis en la narrativa propiamente dicho, sin imágenes redundantes, que puedan hacer una presentación artificiosa de la realidad sino cargado con la intencionalidad de presentar a los personajes en situaciones de la vida real, sin proponerse la transmisión de mensajes precisos, mediante una cinematografía que no pretende explicarse a sí misma, así resulte complicada, en la que los personajes vagan, encuentran cosas, hacen otras o dicen algo sin un propósito claro, sin explicaciones definitivas ni absolutas. Esta estética permite tratar problemas sociales, tanto desde el punto de vista objetivo como subjetivo para acercarse a la dimensión psicológica de los personajes, con todo un realismo subjetivo. Una forma de hacer cine de esta naturaleza permite a los creadores trabajar con una mayor libertad expresiva, con un estilo propio, a la manera que lo hiciera Dziga Vertov con el cine-ojo en Rusia. Las características de este cine tienen entonces sus antecedentes en los documentales, rodados con cámaras portátiles y un equipo de sonido sincronizado. Con ello, se lograba un cine fresco, sin un guión previamente estructurado, de tal suerte que la realidad fluía ante la cámara de una manera natural. El término de Cinéma-Verité sería acuñado por Jean-Luc Godard y Jean Rouch y se destacaría en este estilo la película de Edgard Morin y Michel Brault Crónica de un verano: una experiencia de Cinéma-Verité, rodada en 1960. También esta corriente cinematográfica tiene antecedentes en el neorrealismo italiano, en la misma línea del Free Cinema británico, ya que lo que ambas corrientes se proponen un cine lleno de verosimilitud. Ambas tendencias tendrían gran influencia en el cine canadiense y en el fotoperiodismo y el reporterismo estadounidense en especial en directores como John Cassavetes y Michael Ritchie y aún tendría gran influencia en el Stanley Kubrick de Fullmetal Jacket, en el Steven Spielberg de La lista de Schindler, la cinematografía de Oliver Stone y algunas de las comedias urbanas de Woody Allen tanto como en la Nueva Ola francesa. Este cine pretende captar la vida tal cual es, sin acondiciomamientos.
4) El Free Cinema fue un movimiento que surgió en Inglaterra en la década de 1950 con la propuesta de una estética realista tanto en el cine de ficción como en el documental, para retratar la realidad cotidiana, con una actitud comprometida de parte de los directores, en contraposición con los juegos de artificio hollywoodenses y el cine de terror, al que había recurrido el cine británico, una estética que se acerca al neorrealismo italiano y a la Nueva Ola francesa, mediante la cual se acerca a los seres anónimos de la sociedad, con un cine rodado en equipos bastante simples, al margen de los estudios y con bajos presupuestos, un cine casi totalmente independiente. Sus temáticas estaban supuestamente dirigidas a las clases más populares, por lo que el conjunto de autores que hicieron esta propuesta estéticas fueron considerados jóvenes airados, que se movían alrededor del escritor John Osborne, para hacer un cine socialmente comprometido. Dentro de su filmografía se destacan películas como If de Lindsay Anderson, con Malcolm MacDowell, una película polémica y violenta que arremete contra el sistema de enseñanza secundaria británico, que se considera la última película del Free Cinema y también estaría O Lucky Man! también protagonizada por Malcolm MacDowell, de Lindsay Anderson, una crítica un tanto surrealista del capitalismo. Otra cinta destacada fue Darling, una película de John Schelsinger con Dirk Bogarde y Julie Christie todavía dentro de los cánones del movimiento, una crítica cínica a la sociedad glamorosa, al hedonismo, al culto a sí mismos, a la superficialidad, a la inmoralidad, a la falta de dignidad de un mundo esnobista. El Free Cinema se considera uno de los movimientos cinematográficos más rebeldes, que rechazaba el conformismo y la hipocresía de la tradición monárquica inglesa.
5) Para Ernesto "Ché" Guevara, el subdesarrollo era un enano con una cabeza enorme y un tórax henchido pero con unas piernas débiles y unos brazos cortos, que no articulaban con el resto de la economía, un fenómeno monstruoso, que se daba en los países coloniales, semicoloniales y dependientes, deformados por la acción del imperialismo, el cual ha desarrollado de forma anormal las ramas industriales y agrícolas para completar su compleja economía. Los subdesarrollados, en cambio, eran los practicantes del monocultivo, de los monoproductos, del monomercado, para llevar sus mercancías a un mercado único que termina por imponer y fijar las condiciones de compra.
6) El Cinema Nôvo es todo un movimiento de la historia del cine brasileño, que se dio en la década de 1950, también en la onda del compromiso social del intelectual, bajo el lema de: Una cámara en la mano y una idea en la cabeza y la influencia tanto del neorrealismoa italiano como de la Nueva Ola francesa, con el que pretendían tratar la realidad social de su país, su pasado histórico y los temas de la pobreza en las grandes urbes y en desolado nordeste brasileño. Su búsqueda es la de un cine más auténtico y consecuente, bajo un término acuñado por Glauber Rocha. Sus directores estaban marcados por un profundo idealismo en un ámbito fraternal, Se buscaba también un lenguaje cinematográfico acorde, capaz de reflejar los problemas sociales del verde Brasil, un cine de bajo presupuesto desde una óptica nacionalista y popular, que contrastara con el cine de Hollywood. Era un cine que también pretendía decir la verdad, con películas filmadas en escenarios naturales, en las favelas, con personas del lugar y muy pocos actores profesionales, con luz natural, cámara de mano y sonido directo, con una narrativa directa que se inmiscuyera en la realidad del pueblo, podríamos decir hacia un cine pobre, una especie de cine-ojo vertoviano, sin actitudes demagógicas, que puntuara una realidad humana, sin enmascaramientos de los problemas nacionales, por una estética del hambre, en busca de una transformación de la cultura. La propuesta era realmente revolucionaria; pretendía superar un cine anodino e insulso, dominado por intereses económicos, para dar cuenta de la tragedia del subdesarrollo y el hambre en América Latina, con una intencionalidad reivindicativa y crítica, desde una óptica izquierdista. Los cineastas de este movimiento se lanzaban a aprender mientras se lanzaban a sus realizaciones, para lograr una integración entre teoría y práctica
7) Glauber Rocha fue la figura más importante del Cinema Nôvo; había nacido en 1938, en el Estado de Bahía, educado en el seno de una familia presbiteriana y se había iniciado en la crítica cinematográfica desde los treces años, para luego dedicarse al teatro, al cine y al periodismo. Escribiría un ensayo titulado Revisión crítica del cine brasileño, publicado en 1963, donde analiza el malestar en la cultura cinematográfica de su país. Sus textos fueron profundamente polémicos, inspirados en una ideología marxista, que marcaría la pauta del Cinema Nôvo. El tema de la lucha de clases estaría presente en dos piezas claves de su filmografía: Dios y el diablo en la tierra del sol de 1964 y en Antonio das Mortes de 1969, y en su obra maestra Tierra en trance de 1967, en la que abordaba el asunto del golpe militar de 1964, en un puesta en escena muy barroca, productora de un particular y fascinante punto de vista. De ahí emigraría al África y a Europa para rodar en el Congo, El león tiene siete cabezas en 1969 y en España, al año siguiente haría Cabezas cortadas con Francisco Rabal para, poco a poco, ir haciendo un cine cada vez más incomprensible y morir finalmente en Río de Janeiro a la edad de cuarenta y tres años, a causa de una neumonía. Su estética es una estética de la violencia, con una poética personal, rebelde y colérica, con una gran tosquedad en la filmación de los planos. Así, Glauber Rocha se manifestaría como todo un innovador.
8) Ruy Guerra nació en Mozambique en 1931. En su África natal, ejercería como crítico de cine y abandonaría sus estudios en Portugal para irse a la Escuela de Cine de París, donde trabajaría con varios directores franceses, de donde se trasladaría al Brasil, donde se vincularía al movimiento del Cinema Nôvo. En 1980, haría una versión cinematográfica de la novela de Gabriel García Márquez, La cándida Eréndira y su abuela desalmada y en 1988 llevaría acabo para la televisión española, para la serie Amores difíciles, una versión de la Fábula de la bella palomera. Al año siguiente filmaría Me alquilo para soñar. En el 2004, haría una versión de la novela de Gabriel García Márquez, La mala hora sobre una ciudad con un pasado glorioso y próspero, de construcciones señoriales, detenida en el tiempo, donde nada sucedía, donde sus habitantes viven pequeñas vidas solitarias, insípidas y egoístas, hasta que un día los pasquines denuncian sus secretos más inconfesables. Ahora se lo considera un cineasta internacional, de raigambre neorrealista, con influencias de la Nueva Ola francesa, con una filmografía cargada de pesimismo, que dan cuenta de una vida personal cargada de frustraciones. Al llegar al Brasil, en 1964, haría la película Los fusiles, que lo consagra como gran realizador del cine latinoamericano, al tratar el tema de los problemas del Nordeste brasileño, sin acudir a los cánones tradicionales, con el uso de códigos sociológicos, etnográficos y estéticos para lograr una reflexión sobre la historia política, el ejército y la religión, el Poder y las relaciones de clase, donde lo popular se vincula con una mirada intelectual para contar historia del gran Sertão. Dulces cazadores de 1969, Los dioses y los muertos de 1972 y La caída de 1977, tienen fines más comerciales y esteticistas, con sesgos alegóricos e izquierdistas.
9) Nelson Pereira dos Santos, nacido en 1928, es descendiente de italianos, de profesión abogado, militante del Partido Comunista, a quien se considera el padre del Cinema Nôvo; un director de gran claridad y madurez intelectuales, quien haría dos de los grandes filmes sobre las favelas, como lugares de pobreza, marginación y discriminación como son Río, 40 grados (1954-1955) y Río, Zona Norte.
10) Roger Ebert es uno de los críticos cinematográficos más reconocidos en el mundo.
11) Era una crítica estadounidense, nacida en 1919 y muerta en el 2001, quien escribía para The New Yorker, quien llegaría a ser una de las principales críticas cinematográficas del mundo.
12) Es otro crítico estadounidense, nacido en 1924 y fallecido en el 2000, quien trabajaba para The New York Times, quien apoyaba con entusiasmo a muchos cineastas, entre ellos a Woody Allen.
13) Marilia Pêra no es una actriz improvisada pues prácticamente nació en uno de los camerinos de uno de los teatros brasileños, ya que provenía de una familia de actores y actuaría en las tablas prácticamente desde la más temprana infancia en una representación de Medea y a los doce años se convertiría en una bailarina clásica para pasar luego a ser actriz de vodevil, de teatro, de grandes musicales y de televisión para consagrarse en el cine con su actuación en Pixote, la ley del más débil, con su sensible interpretación de la prostituta Sueli. Otros filmes en el que se destacaría sería en La estación central del Brasil, acerca de una mujer que se gana la vida escribiendo cartas a los analfabetos que pasan por una estación brasileña, en Tieta de Agreste, tendría un alegre contrapunteo con la gran Sonia Braga y Amelia en la que representa a una camarera brasileña de Sarah Bernhardt, quien la induce a la gran actriz francesa a presentarse en Río de Janeiro y vivir exóticas aventuras en el verde Brasil.
14) José Louzeiro es un escritor y periodista brasileño, nacido en 1932, quien escribiría los diálogos del filme del mismo Babenco, Lucio Flavio o el pasajero de la agonía, basado en una novela de autoría, lo mismo que otros relatos policíacos como El caso Aracelli y El asesinato de Claudia Lessin Rodrigues.

Jesús Dapena Botero es colombiano residente en España.

ANA FRANK, LA ETERNA ADOLOECENTE


Silvia Loustau (Desde Mar del Plata, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

El 12 de junio pasado Ana hubiese cumplido 80 años. Había nacido en Frankfurt, Alemania, en 1929

En mi propia bitácora de vida Ana pesó mucho. Su historia fue leída tempranamente y releída infinidad de veces. Mi deseos de justicia, semillas que plantó mi abuelo a siendo apenas una nena de 5 años, me hicieron tomar la causa de Ana como propia.

Cuando, cercana la adolescencia comencé mi Diario, eran carta a Ana. Me acompañó hasta que e comencé la Facultad. No sabía que esas extrañas olas que teje y desteje el tiempo me hermanarían en ser perseguida, soy de la generación del ´70, en tener que estar escondida, con los perros de la injusticia lamiéndome los talones.

Hoy quiero, con este poema, rendir mi homenaje a Ana, la eterna adolescente, emblema de una lucha, amiga en el tiempo.

A Ana Frank

te encontré en mi infancia
entre mis propias enfermedades
y catástrofes familiares.
te imaginé paseando / algún domingo /
en una pequeña embarcación /
entre la bruma de Amsterdam /
mientras yo me ahogaba en la niebla
de este sur.
escuché tu voz pequeña /
como envuelta en un pañuelo de seda.
observé
como crecíamos
la piel tan lisa /
de hostia transparente
sobre un pubis que iba anocheciendo.
te perdí y te encontré
entre alambradas
con tu corazón irradiando luz.
te vi
clara / como una estrella entre cristales.
me acompañaste en mis desastres
más incorruptibles/
con dedos de humo
me sostuviste el alma
en los desolados tiempos del chacal.
nos encontraremos algún día /
ostentado nuestro aspecto distraído /
entrando en un bar /
en Ámsterdam o en Buenos Aires /
y nos abrazaremos con todos los amigos /
en un brindis final.

viernes, 26 de junio de 2009

INGOBERNABILIDAD EN CIERNES

El Zancudo

(No mata, pero hace roncha)

 

Arturo Soto Munguía 

 

I

Por si algo faltaba para descomponer el clima político en Sonora, a una semana de las elecciones, un comando armado intentó ejecutar a Ernesto Cornejo, candidato del PAN a la diputación federal por el séptimo distrito, consiguiendo asesinar a dos personas y herir a tres.

Cornejo Valenzuela es considerado por algunos como el primer preso político del gobierno de Eduardo Bours, al ser encarcelado en septiembre de 2003, días antes de tomar protesta como alcalde de Benito Juárez.

Los delitos que se le imputaban eran: asonada, motín, evasión de presos, robo con violencia de vehículos oficiales y daños por incendio, desobediencia y resistencia a particulares.

Se fundaban en su participación, durante el año 2002, en una serie de protestas ciudadanas contra el gobierno de la alcaldesa priista Cristina Carvajal Park, quien terminó separada del cargo.

En 2003, Cornejo se convirtió en alcalde de Benito Juárez, postulado por el Partido Fuerza Ciudadana, pero no alcanzó a tomar posesión del cargo, ya que fue aprehendido, encarcelado y liberado 86 días después, en los que menudearon las movilizaciones populares exigiendo su libertad.

En 2006 volvió a postularse, ahora por el PAN, ganando de calle la elección.

Como alcalde, Cornejo mantuvo siempre un enfrentamiento feroz con el gobernador Eduardo Bours, y ninguno de los dos se cuidaba mucho de ocultar sus diferencias políticas.

Anoche intentaron asesinarlo a balazos, en un atentado que dejó dos muertos y tres heridos.

Si algo faltaba para que la escalada beligerante que registra la sucesión gubernamental en Sonora se disparara, ya sucedió.

El enfrentamiento personal que el gobernador Eduardo Bours mantiene con el Secretario de Gobernación, el presidente de la República y otros funcionarios federales, a partir del deslinde de responsabilidades por la tragedia del 5 de julio, ha enrarecido extremadamente el clima político.

Dos asesinatos como los de ayer, sólo complican las cosas, y no se ve por algún lado la prudencia, la mesura y el oficio político de las partes involucradas, pero especialmente de un gobernador que desde las precampañas, se ocupa con denodado esmero en capitanear a sus huestes, operando como coordinador general de su propia sucesión.

 

II

 

Frente a las voces que le pidieron serenidad en el abordaje del conflicto político que generó la tragedia de Hermosillo, el gobernador Eduardo Bours prefirió las que azuzaron su ego bravucón.

Pero lo arrinconaron en un callejón oscuro, donde la cauda de agravios que acumuló con ese estilo pendenciero que tanto le festejan sus cercanos, comienzan a encontrar puerta de salida.

Fanfarroneando con el discurso del sonorense "echa'o pa' delante', 'que habla de frente, 'que no se raja' y demás sandeces que inflaman el chauvinismo ramplón y el regionalismo sombrerudo y aldeano, Bours construyó laboriosamente, durante casi seis años, una especie de República Virtual Independiente, gobernada por una ley con sólo dos artículos:

Artículo Primero: El gobernador siempre tiene la razón.

Artículo Segundo: Cuando no la tenga, se aplicará el artículo primero.

Con ese sencillo texto legal, levantó murallas para ahuyentar a los 'guachos', una raza inferior y sin valores, que no comen coyotas ni machaca, ni hablan de frente, ni son francos, honestos, valientes, y bla-bla-bla…

 

V

Renegó de su partido, el PRI, y creó una entelequia llamada PRI-Sonora en la que nunca tuvieron cabida los que se negaran a aceptar su ley.

Se rodeó de efebos, improvisados en la política, pero muy avezados en los negocios al amparo del presupuesto público, y se hizo de una corte de juglares que iban a donde quisieran escucharlos, cantando las loas más melosas al gobernante, llenándolo de elogios y ensalzando su virilidad de sonorense bien nacido.

Algunos hay que lo imaginaron (y así lo escribieron y difundieron), montado en su brioso corcel, cruzadas las cananas sobre su pecho, carabina en ristre, avanzando a todo galope hacia Los Pinos.

Igualito que Álvaro Obregón cuando llegó a la Presidencia de la República.

Solazado en esa idea y otras parecidas, que amablemente tienen a bien escribirle para su diario disfrute, el gobernador hizo y deshizo. Quitó y puso. Trazó los ejes de su gobierno a partir de dos líneas fundamentales: poco pan y mucho circo.

Lo mismo le mentó la madre a un profesor, que ultrajó la voluntad de más de cien mil sonorenses que se pronunciaron por un cambio en esa democracia cavernaria que fue su sexenio.

Hasta que llegó el fuego.

El incendio que acabó con la vida de 47 niños (hasta ahora), también quemó las murallas que blindaban la República Virtual Independiente de Sonora de Bours, territorio de gente honesta, capaz, trabajadora, franca, valiente y de valores; emprendedora, eficaz, incorruptible, visionaria...

Al menos esa fue la idea que vendieron muy bien.

Hasta que llegó el 5 de junio.



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soy como el clavo, que aun viejo y oxidado, sigue siendo clavo

jueves, 25 de junio de 2009

POR UNA ETICA ECOSOCIALISTA

Michael Lowy

El capital es una formidable máquina de reificación. Después de la Gran transformación de la que habla Karl Polanyi, es decir, después de que la economía capitalista de mercado se ha autonomizado, de que se ha –por decirlo así– "desatorado", ésta funciona únicamente según sus propias leyes, las leyes impersonales de la ganancia y de la acumulación. Ésta supone, subraya Polanyi, "la transformación de la sustancia natural y humana de la sociedad en mercancías", gracias a un dispositivo, el mercado autorregulador, que tiende inevitablemente a "romper las relaciones humanas y... aniquilar el hábitat natural del hombre".

Se trata de un sistema impiadoso, que avienta a los individuos de los estratos desfavorecidos "bajo las ruedas mortíferas del progreso, ese carro de Jagannâth".
Max Weber ya había detectado en forma notable la lógica "cosificada" del capital en su gran obra Economía y Sociedad: "La reificación (Versachlichung) de la economía fundada sobre la base de la socialización del mercado sigue absolutamente su propia legalidad objetiva (sachlichen)... El universo reificado (versachlichte Kosmos) del capitalismo no deja ningún lugar a la orientación caritativa..." Weber deduce de esto que la economía capitalista es estructuralmente incompatible con los criterios éticos: "en contraste con las otras formas de dominación, la dominación económica del capital, por el hecho de su carácter impersonal, no podría ser regulada éticamente... La competencia, el mercado, el mercado de trabajo, el mercado monetario, es decir consideraciones objetivas, ni éticas, ni antiéticas, simplemente no-éticas... comandan el comportamiento en el punto decisivo e introducen instancias impersonales entre los seres humanos involucrados" . En su estilo neutral y no comprometido, Weber indica lo esencial: el capital es, por su esencia, "no-ético".

El ecosocialismo se desarrolló –a partir de las investigaciones de algunos pioneros rusos de final del siglo XIX e inicio del XX (Serge Podolinsky, Vladimir Vernadsky)– sobretodo en el curso de los últimos 25 años, gracias a los trabajos de pensadores de la talla de Manuel Sacristán, Raymond Williams, André Gorz (en sus primeros escritos), así como las importantes contribuciones de James O'Connor, Barry Commoner, Juan Martinez Allier, Francisco Fernández Buey, Jean-Paul Déléage, Elmar Altvater, Frieder Otto Wolf, Joel Kovel y muchos otros.

la mayor parte de sus representantes comparte ciertos temas comunes. En ruptura con la ideología productivista del progreso –en su forma capitalista y/o burocrática (léase "socialista real")– y opuesta a la expansión al infinito de un modo de producción y de consumo destructor del medio ambiente, representa en el movimiento ecológico la tendencia más avanzada, más sensible a los intereses de los trabajadores y los pueblos del sur, la que entendió la imposibilidad de un "desarrollo sostenible" en el marco de la economía capitalista de mercado.
¿Cuáles podrían ser los principales elementos de una ética ecosocialista, que se oponga radicalmente a la lógica destructora y "no-ética" (Weber) de la rentabilidad capitalista y del mercado total, este sistema de "venalidad universal" (Marx)?

Es importante que los individuos sean educados en el respeto del medio ambiente y el rechazo del desperdicio; sin embargo, el verdadero nudo está en otra parte: el cambio de las estructuras económicas y sociales capitalistas-mercantiles, el establecimiento de un nuevo paradigma de la producción y la distribución, fundado, como lo hemos visto más arriba, en la consideración de las necesidades sociales, –en particular, la necesidad esencial de vivir en un medio natural no degradado. Un cambio que exige a actores sociales, movimientos sociales, organizaciones ecológicas, partidos políticos y no solamente individuos de buena voluntad.
Esta ética es una ética humanista.

La crisis ecológica, amenazando el equilibrio natural del medio ambiente, pone en peligro no solamente la fauna y la flora, sino también y sobretodo la salud, las condiciones de vida, la supervivencia misma de nuestra especie. Ninguna necesidad entonces de hacer la guerra al humanismo o al "antropocentrismo" para ver en la defensa de la biodiversidad o de las especies animales en vía de desaparición, una exigencia ética y política El combate para salvar el medio ambiente, que es necesariamente el combate para un cambio de civilización, es un imperativo humanista, relativo no solamente a tal o cual clase social, sino al conjunto de los individuos.
Este imperativo está relacionado con las futuras generaciones, amenazadas con recibir en herencia un planeta inhabitable a causa de la acumulación siempre más incontrolable de los daños al medio ambiente. Pero, el discurso que centraba la ética ecológica fundamentalmente en este peligro, está hoy ampliamente superado. Se trata de una cuestión mucho más urgente relacionada directamente con las generaciones presentes: los individuos que viven al principio del siglo XXI conocen ya las consecuencias dramáticas de la destrucción y el envenenamiento capitalista de la biosfera, y arriesgan encontrarse –en todo caso los jóvenes– dentro de veinte o treinta años con verdaderas catástrofes.

Se trata también de una ética igualitaria: el modo de producción y de consumo actual de los países capitalistas avanzados, fundado en una lógica de acumulación ilimitada (de capital, de ganancias, de mercancías), de desperdicio de recursos, de consumo ostentoso y de destrucción acelerada del medio ambiente, no puede de ninguna manera ser extendido al conjunto del planeta, bajo el riesgo de una crisis ecológica mayor. Este sistema está entonces necesariamente fundado en el mantenimiento y la agravación de la desigualdad estridente entre norte y sur. El proyecto ecosocialista apunta a una redistribución planetaria de la riqueza y a un desarrollo en común de los recursos, gracias a un nuevo paradigma productivo.

La exigencia ético-social de la satisfacción de las necesidades sociales no tiene sentido sino al interior de un espíritu de justicia social, de igualdad –lo cual no quiere decir homogenización– y de solidaridad. Implica, en última instancia, la apropiación colectiva de los medios de producción y la distribución de bienes y servicios "a cada uno según sus necesidades". No tiene nada que ver con la pretendida "equidad" liberal que quiere justificar las desigualdades sociales en la medida en que estarían "ligadas a funciones abiertas a todos en condiciones de igualdad equitativa de oportunidades" (Rawls) ; argumento clásico de los defensores de la "libre competencia" económica y social.

El ecosocialismo implica, de igual manera, una ética democrática: mientras que las decisiones económicas y las elecciones productivas queden en manos de una oligarquía de capitalistas, banqueros y tecnócratas, o en el desaparecido sistema de las economías estatalizadas, de una burocracia que escape a todo control democrático, no saldremos del ciclo infernal del productivismo, de la explotación de los trabajadores y de la destrucción del medio ambiente. La democratización económica –que implica la socialización de las fuerzas productivas– significa que las grandes decisiones sobre la producción y la distribución no serán tomadas por "los mercados" o por un politburó, sino por la sociedad misma después de un debate democrático y pluralista en el cual se opongan las propuestas y las opciones distintas. Es la condición necesaria para la introducción de otra lógica socioeconómica y de otra relación con la naturaleza.

Por último, el ecosocialismo es una ética radical, en el sentido etimológico de la palabra: una ética que se propone ir a la raíz del mal. Las medias medidas, las semirreformas, las conferencias de Río, los mercados de derecho de contaminación son incapaces de aportar una solución. Se requiere de un cambio radical de paradigma, un nuevo modelo de civilización, una transformación revolucionaria.

Esta revolución toca a las relaciones sociales de producción –la propiedad privada, la división del trabajo– pero también a las fuerzas productivas. Contra cierto marxismo vulgar –que puede apoyarse sobre algunos textos del fundador– que concibe el cambio únicamente como supresión –en el sentido del Aufhebung hegeliano– de las relaciones sociales capitalistas, "obstáculos al libre desarrollo de las fuerzas productivas", hay que poner en cuestión la estructura misma del proceso de producción.

Para parafrasear la célebre fórmula de Marx sobre el Estado después de la Comuna de Paris: los trabajadores, el pueblo, no pueden apropiarse del aparato productivo y hacerlo simplemente funcionar en su provecho: tienen que "romperlo" y sustituirlo con otro. Lo que quiere decir una transformación profunda de la estructura técnica de la producción y de las fuentes de energía –esencialmente fósiles o nucleares– que le dan forma. Una tecnología que respecte el medio ambiente, y las energías renovables –en particular la solar– está en el corazón del proyecto ecosocialista .

La utopía del socialismo ecológico, de un "comunismo solar" no significa que no haya que combatir desde hoy para objetivos inmediatos que prefiguran el porvenir y están inspirados en estos mismos valores:
- Privilegiar a los transportes públicos contra la proliferación monstruosa de los automóviles individuales y el transporte por carretera.
- Salir de la trampa nuclear y desarrollar fuentes energéticas renovables.
- Exigir el respeto de los acuerdos de Kyoto sobre el efecto invernadero, rechazando la mitificación del "mercado de los derechos de contaminación".
- Luchar por una agricultura biológica, combatiendo las multinacionales de las semillas y sus OGM.
Son solamente algunos ejemplos, se podría fácilmente extender el listado. Encontramos estas demandas, y otras similares, entre las reivindicaciones del movimiento internacional contra la globalización capitalista y el neoliberalismo, que ha surgido de la conferencia "intergaláctica" contra el neoliberalismo y por la humanidad, organizada por los zapatistas en las montañas de Chiapas, y que reveló su fuerza de protesta en las manifestaciones en las calles de Seattle (1999), Praga, Québec, Niza (2000) y Génova (2001). Un movimiento que no es solamente crítico de las monstruosas injusticias sociales producidas por el sistema, sino que es también capaz de proponer alternativas concretas, como por ejemplo en el Foro Social Mundial de Porto Alegre (enero de 2001).
Ese movimiento, que rechaza la mercantilización del mundo, encuentra la inspiración moral de su rebelión y de sus propuestas en una ética de la solidaridad inspirada en valores sociales y ecológicos cercanos a los enunciados aquí.

Traducción: Massimo Modonesi


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soy como el clavo, que aun viejo y oxidado, sigue siendo clavo

ECOLOGIA Y SOCIALISMO

Ecología y socialismo
Michael Löwy
Traducción: Andrés Lund Medina


Cuando el tema es ecología y socialismo, lo primero a considerar es hasta qué punto la razón capitalista está llevando a nuestro pequeño planeta -y los seres vivos que lo habitan- a una situación catastrófica desde el punto de vista del medio ambiente, de las condiciones de supervivencia de la vida humana y de la vida en general.

Se aproxima un desastre de proporciones todavía incalculables y las señales de eso son ya visibles.

Hoy se están produciendo tempestades tropicales que ya asolaron regiones de los Estados Unidos. Especialistas en el tema plantean la posibilidad de que esos desastres llamados naturales tengan relación con el recalentamiento del planeta y de las aguas oceánicas.

Los dramáticos resultados del desequilibrio ecológico provocado por la lógica destructiva de la acumulación capitalista son evidentes ahora, y los sufriremos todavía más dentro de dos, diez, cincuenta años. No es una cuestión para dentro de un siglo, ni siquiera a treinta años, es para ahora; por lo tanto requiere una urgente respuesta política, ética y humana.

¿Cómo está enfrentando esos problemas la oligarquía dominante?

Su respuesta es lamentable. Los sectores ecológicamente más avanzados del capital internacional –la burguesía europea y otros, como los japoneses– llegaron a un acuerdo para encarar el problema que consideraban de mayor urgencia, que es el del efecto invernadero: el llamado Protocolo de Kyoto.

De aquí a unos años, ese efecto invernadero va a provocar el derretimiento de las zonas glaciales, con lo que se va a elevar el nivel del mar, llevando a hundirse bajo el mar a varias ciudades costeras.

Este es un escenario bastante probable, y puede estar comenzando ahora mismo, con el ejemplo más conocido de la tragedia de Nueva Orleáns.

La respuesta de los capitalistas más conscientes, más abiertos a la cuestión ecológica, se resume en el Protocolo de Kyoto, que es absolutamente insuficiente. El Protocolo de Kyoto busca, eventualmente, estabilizar el efecto invernadero para dentro de 10 ó 15 años, con base en un mecanismo absurdo llamado "mercado de los derechos de contaminar". Los países más ricos siguen contaminando el mundo, pero basados en la posibilidad de comprar de los países más pobres el derecho de contaminar lo que ellos no utilizan. Transforman el derecho de polución en mercadería. De este modo, las naciones continúan contaminando: tanto cuanto puedan o estén dispuestos a pagar. Eso es lo más avanzado que la elite dominante consiguió producir. Ese acuerdo mínimo, vacío, fallido, es perfectamente incapaz de responder al problema: los Estados Unidos, que son el país más contaminador del mundo, se niegan a firmarlo y, mientras tanto, siguen desarrollando su economía con la lógica de la destrucción y de la contaminación.

El Ecosocialismo

Necesitamos pensar en soluciones radicales para ese problema. La solución de Kyoto es absolutamente insuficiente y rechazada por los Estados Unidos. Si vamos a pensar en términos de soluciones radicales, necesitamos pensar en la cuestión del socialismo. Por eso existe un movimiento, una idea, un programa, que es el ecosocialismo.

El ecosocialismo parte de algunas ideas fundamentales de Marx sobre la lógica del capital y de algunos de los descubrimientos, avances y conquistas científicas del movimiento ecológico y de la ciencia ecológica. Marx no había planteado todavía la cuestión de la ecología en su análisis porque, en su época, la cuestión era muy poco evidente. Pero él afirma, en El Capital, que el sistema capitalista agota las fuerzas del trabajador y las fuerzas de la Tierra. Traza un paralelo entre el agotamiento del trabajador y el agotamiento del planeta. Por lo tanto, el desarrollo del capitalismo acaba con la naturaleza.

Las actuales fuentes de energía del capitalismo son nocivas y peligrosas; lo que es peligroso para el medio ambiente, también lo es para la humanidad: ya sean las energías fósiles, en particular el petróleo que se va a acabar dentro de a algunas décadas -y se sabe matemáticamente que se va a acabar-, ya sea la energía atómica, que es una falsa alternativa, pues la basura nuclear es un problema gigantesco, muy peligroso, y que nadie consigue resolver. Entonces, la transformación revolucionaria de las fuerzas productivas pasa por la cuestión de las nuevas fuentes de energía, por las llamadas fuentes de energía renovables. En lugar del petróleo contaminador y de la energía nuclear devastadora, se necesita buscar energías renovables, como la energía solar. Pero ella no les interesa a los capitalistas.

Porque es gratuita, es difícil de vender, no es mercancía.

El capitalismo no se interesa por la energía solar, no invierte en su desarrollo.

Obviamente, desde el punto de vista socialista, es absolutamente prioritaria la investigación científica y el desarrollo tecnológico de la energía solar. No es la única pero, con seguridad, tendrá un papel central en el proceso de transformación radical del proyecto ecosocialista.

Por eso, algunos viejos socialistas relacionan directamente nuestra utopía revolucionaria, el socialismo, el comunismo, con el Sol, con la energía solar. Esa expresión de "comunismo solar" ya aparece en algunos trabajos de ecosocialistas. Habría una especie de profunda afinidad entre la energía solar y el proyecto comunista.
Los balances negativos

Otro tema que debe ser examinado es el balance negativo de lo que fue, a partir de la visión ecológica, la experiencia del llamado "socialismo real" de la Unión Soviética y otros estados burocráticos. Desde el punto de vista de transformación del aparato productivo, que avanzó muy poco, los resultados fueron enormes catástrofes ecológicas. Esa experiencia es un camino que nosotros no debemos seguir.

Otro balance negativo es el del reformismo verde. Los partidos verdes que se formaron en los años sesenta y setenta, al principio con cierta perspectiva radical, terminaron casi todos, entrando en gobiernos de centroizquierda y convirtiéndose al social-liberalismo.

Las soluciones que se requieren no pasan por una reforma ecológica aquí o allá; eso no resuelve ninguno de los problemas. El balance de ese ecoreformismo verde es, por tanto, bastante decepcionante.

Necesitamos enarbolar esa utopía revolucionaria, esa posibilidad que es el ecosocialismo, que es el comunismo solar. La probabilidad de una transformación radical de la sociedad implica la expropiación del Capital. Pero quedarse sólo en la expropiación de los capitalistas no enfrentará la cuestión del medio ambiente.

La perspectiva ecológica comprendida, en su radicalidad, como la propia perspectiva socialista, implica la superación del capitalismo, la posibilidad de una sociedad más humana, justa, igualitaria, democrática y capaz de establecer una relación armoniosa de los seres humanos entre sí y con el medio ambiente, con la naturaleza.
No basta con plantear ese objetivo, esa utopía revolucionaria. Hay que comenzar a construir ese futuro desde ahora. Es necesario participar en todas las luchas, inclusive de las más modestas; como, por ejemplo, la de una comunidad que se defiende contra una empresa contaminadora; o la defensa de una parte de la naturaleza que esté amenazada por un proyecto comercial destructivo.

Es importante ir construyendo la relación entre las luchas sociales y las ambientales, pues ellas tienden a concordar, unidas alrededor de objetivos comunes. Por ejemplo, las comunidades indígenas o campesinas que enfrentan a las multinacionales libran un combate antiimperialista, pero también social y ecológico. La lucha por los transportes colectivos modernos y gratuitos es un combate para avanzar en la solución del problema de la contaminación del aire. Conquistar una red de transportes públicos gratuitos significa que la circulación de automóviles va a disminuir, que la polución será menor, que el aire se tornará más respirable.

Necesitamos percibir cómo, en la práctica, con esa perspectiva radical, las batallas diarias se van combinando, convergiendo, articulando.

Hoy el ecosocialismo es no sólo el trabajo de pensadores o revistas especializadas, está presente en los movimientos sociales; aunque algunos de ellos no se llamen ecologistas o socialistas, está presente en el espíritu, en la radicalidad, en la dinámica de los movimientos sociales, en particular en naciones del Tercer Mundo como la India, los países africanos y los latinoamericanos.

Pero algunos ideólogos de la ecología plantean falsos problemas. Por ejemplo, que la degradación del medio ambiente es culpa de nuestro consumismo, que cada uno de nosotros consume demasiado, que es necesario reducir el consumo para proteger al medio ambiente. Eso responsabiliza a los individuos y redime al sistema. Es verdad que el consumo de los individuos es un problema, pero el consumo del sistema capitalista, del militarismo capitalista, de la lógica de acumulación del capital es mucho mayor. Entonces, en lugar de pregonar la auto-limitación individual, es necesario llamar a la organización para luchar contra el sistema capitalista; esa debe ser nuestra respuesta.

Otra visión equivocada es aquella que declara que la culpa es del ser humano, que mediante el antropocentrismo y el humanismo, se puso en el centro y despreció a los otros seres vivos. Creo que esta concepción causa falsos problemas. Porque es de interés de la humanidad, de la supervivencia de los seres humanos, de los hombres y de las mujeres, preservar el medio del cual dependen inevitablemente. No se trata de contraponer la supervivencia humana a las de las otras especies, se trata de entender que ellas son inseparables y que nuestra supervivencia como seres humanos, depende de que se salvaguarde el equilibrio ecológico y la diversidad de las especies; por tanto, desde el ecosocialismo estaríamos hablando de un humanismo biocentrista.

 


 
"La acción no debe ser una reacción sino una creación."
 
Uno es dueño de lo que calla y esclavo de lo que habla."
 
"¿Uno que no sepa gobernarse a sí mismo, cómo sabrá gobernar a los demás?."
Asi "La sabiduría es hija de la experiencia."


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MANIFIESTO ECOSOCIALISTA

MANIFIESTO ECOSOCIALISTA
redactado por Joel Kovel y Michael Löwy


El siglo XXI se inicia de manera catastrófica, con un grado sin precedentes de deterioro ecológico y un orden mundial caótico, amenazado por el terror y por conglomerados de guerra desintegradora, de baja intensidad, que se extienden como gangrena a través de amplios segmentos del planeta -África Central, Medio Oriente, Asia Central y del Sur y noroeste de Sudamérica- y reverberan a través de las naciones.

En nuestra visión, la crisis ecológica y la crisis de deterioro social están profundamente interrelacionadas y deben ser vistas como distintas manifestaciones de las mismas fuerzas estructurales. La primera se origina ampliamente en la industrialización rampante que desborda la capacidad de la Tierra para amortiguar y contener la desestabilización ecológica. La segunda se deriva de la forma de imperialismo conocida como globalización, con efectos desintegradores en las sociedades que encuentra a su paso. Más aun, estas fuerzas subyacentes son esencialmente aspectos diferentes de una misma corriente, que debe ser identificada como la dinámica central que mueve a la totalidad: la expansión del sistema capitalista mundial.

Rechazamos todos los eufemismos o la suavización propagandística de la brutalidad de este régimen: todo intento de lavado verde de sus costos ecológicos, toda mistificación de sus costos humanos en nombre de la democracia y los derechos humanos. Insistimos, por el contrario, en mirar al capital desde la perspectiva de lo que realmente ha hecho.

Actuando sobre la naturaleza y su equilibrio ecológico, el régimen capitalista, con su imperativo de expansión constante de la rentabilidad, expone los ecosistemas a contaminantes desestabilizadores; fragmenta hábitats que han evolucionado durante eones para permitir el florecimiento de los organismos, despilfarra los recursos y reduce la sensual vitalidad de la naturaleza al frío intercambio requerido por la acumulación de capital.

En lo concerniente a la humanidad y sus demandas de autodeterminación, comunidad y una existencia plena de sentido, el capital reduce a la mayoría de la población mundial a mero reservorio de fuerza de trabajo, mientras descarta a muchos de los restantes como lastre inútil. Ha invadido y erosionado la integridad de las comunidades a través de su cultura global de masas de consumismo y despolitización.

Ha incrementado las desigualdades en riqueza y poder hasta niveles sin precedentes en la historia humana. Ha trabajado en estrecha alianza con una red de estados clientes serviles y corruptos, cuyas élites locales ejecutan la tarea de represión ahorrándole al centro el oprobio de la misma. Y ha puesto en marcha una red de organizaciones supraestatales bajo la supervisión general de los poderes occidentales y del superpoder Estados Unidos, para minar la autonomía de la periferia y atarla al endeudamiento, mientras mantiene un enorme aparato militar para asegurar la obediencia al centro capitalista.

Creemos que el actual sistema capitalista no puede regular, y mucho menos superar, las crisis que ha desatado. No puede resolver la crisis social y ecológica, porque hacerlo requiere poner límites a la acumulación -una opción inaceptable para un sistema cuya prédica se apoya en la divisa: ¡ crecer o morir ! Y no puede resolver la crisis planteada por el terror y otras formas de rebelión violenta porque hacerlo significaría abandonar la lógica imperial, lo que impondría límites inaceptables al crecimiento y a todo el "modo de vida" sostenido por el ejercicio del poder imperial. Su única opción restante es recurrir a la fuerza bruta, incrementando así la alienación y sembrando las semillas del terrorismo... y del antiterrorismo que lo sigue, evolucionando hacia una variante nueva y maligna de fascismo.

En suma, el sistema capitalista mundial está en una bancarrota histórica. Se ha convertido en un imperio incapaz de adaptarse, cuyo propio gigantismo deja al descubierto su debilidad subyacente. Es, en términos ecológicos, profundamente insustentable y debe ser cambiado de manera fundamental, y mejor aun, lo que pretendemos, reemplazado, si ha de existir un futuro digno de vivirse.

De este modo, regresa la categórica disyuntiva planteada una vez por Rosa Luxemburgo: ¡socialismo o barbarie!, en momentos en que el rostro de esta última refleja ahora el sello del siglo que empieza y asume el semblante de la ecocatástrofe, el terror-contraterror, y su degeneración fascista.

Pero, ¿por qué socialismo, por qué revivir esta palabra en apariencia destinada al basurero de la historia por los fracasos de sus interpretaciones del siglo XX?.
Por esta única razón: por muy golpeada e irrealizada que esté, la noción de socialismo aún sigue en pié para la superación del capital. Si el capital ha de ser vencido, tarea que ahora tiene carácter urgente para la supervivencia de la civilización misma, el resultado será por fuerza "socialista", porque ése es el término que significa el paso hacia una sociedad poscapitalista.

La torpeza en su aplicación pasada obliga a su reformulación desde la radicalidad democrática y la participación activa y fluida de los ciudadanos.

Si decimos que el capital es radicalmente insustentable y se fragmenta en la barbarie esbozada arriba, estamos diciendo también que necesitamos construir un "socialismo" capaz de superar las crisis que el capital ha venido desatando. Y si los "socialismos" del pasado fracasaron en hacerlo, entonces es nuestra obligación, al elegir no someternos a un destino bárbaro, luchar por uno que triunfe y aprender de los aspectos que fallaron en el pasado para no repetirlos y desmarcarse claramente de lo que el socialismo mal entendido significó.

Y tal como la barbarie ha cambiado de un modo que refleja el siglo transcurrido desde que Luxemburgo expresara su alternativa fatídica, así también el nombre y la realidad de "socialismo" deben hacerse adecuados para este tiempo.
Por estas razones escogimos llamar ecosocialismo a nuestra interpretación del "socialismo" y dedicarnos a su formulación desde el único ámbito de actuación de la democracia real y participativa.

¿ Por qué el ecosocialismo ? Vemos al ecosocialismo no como la negación sino como la realización de los socialismos "de primera época" del siglo XX, en el contexto de la crisis ecológica. Como aquéllos, éste se construye entendiendo el capital como trabajo objetivado, y se funda en el libre desarrollo de todos los productores o, en otras palabras, en el desmantelamiento de la separación de los productores respecto de los medios de producción. Entendemos que este objetivo no pudo ser realizado por los socialismos de primera época, por razones demasiado complejas de abordar aquí, excepto resumirlas en los diversos efectos del subdesarrollo en un contexto dominado por la hostilidad de los poderes capitalistas existentes. Esta coyuntura tuvo numerosos efectos nocivos en los socialismos existentes, principalmente la negación de la democracia y el pluralismo ideológico junto a la emulación del productivismo capitalista, lo que terminó por conducir al colapso de esas sociedades y a la ruina de sus ambientes naturales.

El ecosocialismo mantiene los objetivos emancipatorios del socialismo de primera época y rechaza tanto las metas reformistas, atenuadas, de los grupos y sectores de la socialdemocracia que no cuestiona el sistema actual económico, como las estructuras productivistas de las variantes burocráticas de socialismo. En cambio, insiste en redefinir tanto la vía como el objetivo de la producción socialista en un marco ecológico. Lo hace específicamente con respecto a los "límites del crecimiento" esenciales para la sustentabilidad de la sociedad. Estos se adoptan, sin embargo, no en el sentido de imponer escasez, privación y represión. El objetivo, por el contrario, consiste en una transformación de las necesidades y un cambio profundo hacia la dimensión cualitativa, alejándose de la cuantitativa. Desde el punto de vista de la producción de mercancías, esto se traduce en una valorización de los valores de uso por sobre los valores de cambio -un proyecto de vasto significado, que se funda en la actividad económica directa.

La generalización de la producción ecológica bajo condiciones socialistas puede proporcionar la base para superar las crisis actuales. Una sociedad de productores libremente asociados no se detiene en su propia democratización. Debe, por el contrario, insistir en la liberación de todos los seres como fundamento y propósito. Supera así el impulso imperialista, subjetiva y objetivamente. Al realizar tal objetivo, lucha por superar todas las formas de dominación, incluyendo en especial las de género y raza. Y supera las condiciones que dan origen a las distorsiones fundamentalistas y sus manifestaciones terroristas.

En suma, supone una sociedad mundial en un grado de armonía ecológica con la naturaleza impensable en las condiciones actuales. Una consecuencia práctica de estas tendencias se expresaría, por ejemplo, en la extinción de la dependencia en los combustibles fósiles consustancial al capitalismo industrial. Y esto a su vez puede proporcionar la base material para la liberación de los países oprimidos por el imperialismo del petróleo, mientras que permite la contención del calentamiento global, junto a otros problemas de la crisis ecológica.

Nadie puede leer estas propuestas sin pensar, primero, en cuántos problemas prácticos y teóricos generan, y segundo y más abrumadoramente, en lo lejanas que están con respecto a la configuración actual del mundo, en su anclaje institucional y en la forma en que se imprime en la conciencia. No necesitamos desarrollar estos puntos, que deberían ser instantáneamente reconocibles para todos. Pero quisiéramos insistir en que sean tomadas desde una perspectiva apropiada. Nuestro proyecto no consiste ni en delinear cada paso de esta vía ni en ceder ante el adversario debido a la preponderancia del poder que ostenta. Se trata, en cambio, de desarrollar la lógica de una transformación suficiente y necesaria del orden actual, y en empezar a desarrollar las etapas intermedias en dirección a este objetivo.

Lo hacemos para pensar con mayor profundidad en estas posibilidades y, al mismo tiempo, empezar el trabajo de diseñar junto a todos los que piensan parecido. Si algún mérito hay en estos argumentos, entonces debe ocurrir que pensamientos similares, y prácticas que realicen esos pensamientos, germinen coordinadamente en innumerables puntos alrededor del mundo.

El ecosocialismo será internacional, y universal, o no será. Las crisis de nuestro tiempo pueden –y deben- ser vistas como oportunidades revolucionarias, lo que es nuestra obligación afirmar y dar nacimiento.
[La reproducción de este Manifiesto Ecosocialista, que simultáneamente está siendo publicado en la revista norteamericana Capitalism, Nature, Socialism, fue solicitada a Ambien-tico por varios ecologistas costarricenses adherentes del mismo. Los autores centrales del original en inglés son Michael Lowy (
mlowy@free.fr) y Joel Kovel]


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soy como el clavo, que aun viejo y oxidado, sigue siendo clavo

miércoles, 24 de junio de 2009

CHAU NUMERO TRES

....Hay en mis venas gotas de sangre jacobina,
pero mi verso brota de manantial sereno;
y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina,
soy, en el buen sentido de la palabra, bueno....
Antonio Machado


Chau número tres

Te dejo con tu vida
tu trabajo
tu gente
con tus puestas de sol
y tus amaneceres.

Sembrando tu confianza
te dejo junto al mundo
derrotando imposibles
segura sin seguro.

Te dejo frente al mar
descifrándote sola
sin mi pregunta a ciegas
sin mi respuesta rota.

Te dejo sin mis dudas
pobres y malheridas
sin mis inmadureces
sin mi veteranía.


Pero tampoco creas
a pie juntillas todo
no creas nunca creas
este falso abandono.

Estaré donde menos
lo esperes
por ejemplo
en un árbol añoso
de oscuros cabeceos.

Estaré en un lejano
horizonte sin horas
en la huella del tacto
en tu sombra y mi sombra.

Estaré repartido
en cuatro o cinco pibes
de esos que vos mirás
y enseguida te siguen.

Y ojalá pueda estar
de tu sueño en la red
esperando tus ojos
y mirándote.
 
benedetti.

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soy como el clavo, que aun viejo y oxidado, sigue siendo clavo