jueves, 30 de agosto de 2007

El breve espacio de Luis Enrique Ortiz

 

Luis Enrique Ortiz

 

De manera abrupta, como han sido la mayoría de los cambios en este país, terminó el año pasado –y esperemos que para siempre- la faraónica ceremonia del extraoficialmente designado "Día del Presidente", el informe, la comparecencia ante el pleno del Legislativo del que acudía a enterar en vivo y en cadena nacional de todos los medios electrónicos de comunicación, del estado que guardaba la administración pública federal: la danza de los millones, de las cifras maquilladas y de la auto adulación. Marco que sirvió lo mismo para asumir la responsabilidad de una matanza de estudiantes, que para llorar en público el fracaso económico causado por la irresponsabilidad y el dispendio. "Profanado"   por primera vez el 1 de septiembre de 1988, por la oposición agraviada por el descarado fraude electoral que entronizó a Carlos Salinas de Gortari; desde entonces durante 16 veces más el formato de la adoración priista a su semi dios, fue cuestionado por un Congreso cada vez más plural y protagónico de la vida política nacional. Hasta que en el año 2006, el día de la instalación de la LX legislatura se acabó, el mandatario con más legitimidad democrática en la historia de México fue incapaz de subir a la máxima tribuna del país, Vicente Fox Quesada no pudo leer su mensaje, apenas si alcanzó a dejarlo por escrito y salir prácticamente por piernas del lobby  del edificio principal del PALACIO LEGISLATIVO DE SAN LÁZARO. Hoy a unas horas de cumplir nueve meses de usurpación, Felipe Calderón Hinojosa, prueba viviente de que lo constitucional no quita lo ilegítimo, así como no todo lo legal es siempre justo, abortará sus ganas de hablar  en el recinto parlamentario para decir que dentro de las fronteras nacionales no pasa nada, que todo está bien y mejorando. Ambos sucesos, el último informe de Fox y el primero de Calderón, no podrían explicarse sin la actuación, el coraje y la dignidad de los 127 diputados federales del PRD, que con todo y las cifras negativas que le reportan las actuales encuestas de opinión y percepción (Mitofky, El Universal), es el partido que ha empujado los grandes cambios democráticos en este país. La independencia de los poderes parece que empieza a ser más que un enunciado y mandato de ley suprema… En dónde se vive en serio la incertidumbre del rumor, es en la Secretaría de Desarrollo Social, pues suenan fuertes las versiones de que su actual titular Beatriz Zavala, será la primera damnificada  política del sexenio, quien podría salir del "gabinetito", sólo unos días antes de que hagan lo propio los titulares de Reforma Agraria y Turismo. Al tiempo… Se anuncia en pasillos que el más fuerte aspirante de la corriente Nueva Izquierda a disputar la presidencia nacional del Sol Azteca en marzo próximo, Jesús Ortega Martínez, estará el 12 de septiembre en Hermosillo. Es una acción más que necesaria en el marco de sus muy legítimas aspiraciones, especialmente para reorganizar a la tropa y sus mandos medios, sin embargo, es urgente una delicada operación cicatriz previa al periplo del Chucho Mayor. Veamos, hasta mediados de 2003 NI fue una monolítica expresión  con un liderazgo único, pero una parte  se separó de la férula del Zambranismo-Navarrismo y es ahora la fracción mayoritaria de esa corriente política en el estado, se hacen llamar Nueva Izquierda Socialdemócrata y es liderada por el diputado local Reynaldo Millán Cota. El problema es que sea o no cierto, haya o no manera de probarlo, los seguidores del Diablo Millán, tienen la percepción, repito percepción -y en política la percepción suele determinar la conducta de los políticos- de que la resolución del CEN que le torció el brazo a los legisladores para rechazar en el Congreso Local el mega endeudamiento boursista, también llamado Plan Sonora Proyecta, fue operado por el diputado federal Carlos Navarro López para quitar de en medio al ex alcalde de Empalme, Juan Manuel Sauceda, en medio de la carrera por la candidatura auri negra al gobierno estatal. No son pocos los endiablados nueva izquierdistas que buscan, por tanto, el reconfortante desquite planteándose ya la posibilidad de no "meterle" a la campaña de chucho alguno en Sonora, cuando en el primer tercio del 2008 haya que enfrentar a Alejandro Encinas en pos de la silla que ocupa hoy por hoy, el sud californiano Leonel Cota Montaño. "Haber quien les va a mover a la gente el día de la elección", se ha escuchado con eco al respecto. De ahí la necesidad de que Ortega Martínez hable con el senador René Arce, líder nacional de los socialdemócratas, pero además tomar medidas para borrar la sensación de agravio y la percepción de que hubo piquetes de ojos y golpes muy, pero muy bajos. De no ser así, se pasará a otra percepción: que se trata de una guerra fratricida por el control del aparato del PRD en Sonora y de que se vale todo con tal de avanzar, incluyendo considerar enemigos a los compañeros de barco y que por lo tanto se debe pasar por su eliminación para preservar los intereses grupales o egoistas. Sería una actitud considerada de todo tipo menos de izquierda; cualquier cosa menos democrática  lo que sea menos tolerante. Tan intolerante como considerar que esta columna fue escrita para golpear a alguien y no para manifestar una profunda preocupación por el futuro de la corriente y del Partido en Sonora.

Mi espacio es breve, que le suyo sea mejor.

 


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