viernes, 31 de agosto de 2007

LA DERECHA LATINOAMERICANA SE REINVENTA

por Rodrigo Lara e Iván Colodro
AméricaEconomía 

 

 

Santiago, Chile, 30 de agosto – Poco antes de que se celebraran las elecciones municipales en Honduras, en noviembre pasado, las calles de Tegucigalpa amanecieron pintadas de naranja. Se trataba de parte de la estrategia de campaña con la que el candidato a la Alcadía del Distrito Central por el Partido Nacional (PN) Ricardo Álvarez, quería subrayar uno de los problemas más odiosos para los tegucigalpenses: los baches.

Para llamar la atención de los electores y reclamar por su ineficiencia a la, en ese entonces, autoridad municipal –del adversario Partido Liberal (PL) –, Álvarez y su comando pintaron cientos de los baches que todos los días enloquecen a los automovilistas con el color oficial del partido.

La estrategia fue un éxito: pese a que su conglomerado sólo consiguió 126 municipios, contra 165 de los liberales, lograron recuperar el Distrito Central, el más importante del país.

Hace pocos días, en un discreto salón del Hotel Colón en Buenos Aires, el caso de los baches naranja de Álvarez fue recordado por quien fuera uno de sus creadores, Mario Pinedo. Allí, sentados en torno a una mesa, una veintena de líderes y operadores políticos de partidos de centroderecha de toda la región lo escucharon con atención con un único objetivo: aprender a ganar elecciones en sus respectivos países.

El encuentro, organizado por Upla (Unión de Partidos Latinoamericanos), es parte de las iniciativas regulares que esta organización realiza para estrechar los lazos entre los dirigentes de la centroderecha regional y cuyo principal objetivo es justamente ése: conocer otras experiencias, hacer networking y apoyarse mutuamente.

¿La contracara de la revolución bolivariana? Parece ser mucho menos que eso. "No se trata de un proyecto político regional. Son sólo instancias de diálogo, de cooperación", dijeron en Upla.

No por esto el encuentro deja de tener interés. Sentados a la mesa, los asistentes –presidentes de partidos, parlamentarios y hombres de las máquinas partidistas–   tomaron nota de lo bueno y lo malo que sus pares han hecho para conquistar votos en distintos países de la región.

Entre ellos, los argentinos de PRO, el partido del flamante alcalde de Buenos Aíres, Mauricio Macri, tenían mucho que decir.

No es para menos. El triunfo del empresario y dueño de Boca Juniors es visto como una de las más exitosas experiencias de marketing político del último tiempo, la cual no escatimó en recursos para imponerse en las urnas, y todavía hace brillar los ojos de la derecha en toda la región, especialmente donde son oposición.

Pero la receta no es simple. Para triunfar, los jefes de campaña relataron que debieron adaptar innumerables prácticas del sector privado y llevarlas a la trinchera política. Por ejemplo, los encargados de PRO sometieron a un intenso coaching periodístico a los 40 candidatos a legisladores del partido en la ciudad, a fin de entrenarlos para que supieran responder toda clase de preguntas sobre los talones de Aquiles de su líder.

Para asegurarse, confeccionaron el "Manual del Protagonista", un texto con todas las respuestas para responder a todos los ataques posibles. Si un periodista les preguntaba por alguna polémica del pasado empresarial del candidato, ellos ya sabían qué decir.

Pero la conversación, que se extendió por dos días completos, no sólo giró en torno a éxitos electorales. Sucede que hay más de una derecha en la región. Por un lado están los partidos "nuevos" como el Partido Acción Nacional (PAN) mexicano y el PRO argentino. En la otra punta se agrupan entidades centenarias como el Partido Colorado de Paraguay o el Conservador de Colombia, todavía con rasgos decimonónicos.

El senador Luis Humberto Gómez Gallo, de este último, grafica tal agotamiento: "No hay partido que no tenga clientes, pero nosotros nos dedicamos exclusivamente a eso: el clientelismo y la burocracia". Y agregó: "la sociedad colombiana nos ve como un club de privilegiados".

Hay casos más extremos, como el de Andrés Ortega, Coordinador Nacional del boliviano Acción Democrática Nacionalista (ADN). "La mayoría de los compañeros de los otros países todavía no han sentido la derrota como nosotros", dijo. "Ojalá que mi charla transmita la información: que no cometan el error que en Bolivia nos lleva a estar casi borrados del mapa". ¿Cuál? "Olvidarnos de hacer política y conseguir los votos de la calle".

Como los defensores de las reformas estructurales que se implementaron durante los 80 y 90 en la mayoría de los países de la región, que en muchos casos estuvieron acompañados de severos ajustes, los partidos de derecha parecen seguir pagando enormes costos políticos y de imagen. "Los partidos de derecha debemos reinventarnos", y no confiar tanto en el marketing, pide al respecto Ortega.

Es que, salvo contadas excepciones, la derecha en América Latina sigue siendo sinónimo de insensibilidad social. Visión que avala María Victoria Murillo, académica de Columbia University, en Nueva York. "La derecha tiene una ventaja comparativa cuando se trata de seguridad personal, y la izquierda tiene esa ventaja cuando se trata de seguridad económica", dijo Murillo. "Dependiendo de la naturaleza de las preocupaciones que dominan en un momento particular es cómo se mueven las preferencias".

Pero por mucho que haya aumentado el crimen en la región, los problemas derivados de la situación económica siguen siendo los que más preocupan a los electores en la mayoría de los países. Por eso la necesidad de compartir experiencias cuando las cosas parecen marchar bien. Como en el caso mexicano.

Tras ganar una de las elecciones más estrechas de las que se tenga memoria en América Latina, Felipe Calderón ha consolidado su apoyo popular que hoy lo tiene disfrutando de más de 70% de aprobación, algo que supera a su antecesor Vicente Fox. Por lo mismo, sus asesores quieren acercarse a sus pares en otros países.

"Estamos aprovechando todos los foros internacionales para ponernos en la disposición de ayudar y consolidar un esfuerzo en América Latina", dijo Hugo Camacho Galván, coordinador de la oficina de la Presidencia en México. "Ante la amenaza de un nuevo populismo, el PAN puede aportar a las experiencias de otros partidos".

Los panistas parecen tener su secreto para el éxito, y no se trata sólo de marketing.

"El electorado hoy es muy pragmático. Salvo que se sienta muy amenazado, siempre prefiere a los candidatos que le resuelven su vida diaria", dijo Camacho Galván. Una lección que la centroderecha latinoamericana quiere aprender para siempre, aunque no siempre resulte.

Después de ganar las elecciones en Tegucigalpa con sus baches naranja, los colaboradores de Álvarez vuelven a pintar los hoyos en las calles, pero esta vez quitan el naranja y usan otros colores.

"Nos dimos cuenta de que no alcanzaba el presupuesto para arreglar todo lo que prometimos", dijo Pinedo.

¿Los problemas de la derecha regional son sólo un tema de incongruencia entre marketing y tesorería? Juan Antonio Coloma, de la chilena Unión Demócrata Independiente (UDI) no lo cree así. Para él ya se perfila un cambio: "Algo potente está ocurriendo en la región. Surge un nuevo tipo de militante y un nuevo tipo de partido". Los votos lo dirán.

 

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Fecha de publicación: 30/08/2007



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1 comentario:

Anónimo dijo...

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