lunes, 16 de noviembre de 2009

LOS NUEVOS PONTIFICES, INQUISIDORES Y ENCOMENDEROS

Por Nicolás Ramón Contreras Hernández

Bases Militares de Estados Unidos en América Latina

 

Los nuevos pontífices, encomenderos e inquisidores, de este nuevo siglo que nace, fueron descritos premonitoriamente  por Bertold Brecht en su famosa parábola, "Si los Tiburones Fueran Hombres", aunque realmente estos nuevos inquisidores, encomenderos y pontífices, se amalgaman con sus similares de la vieja guardia, porque desde el púlpito de las cátedras magistrales, los títulos rimbombantes exhibidos con orgullo desde las lógicas de Bretton Woods, Harvard, MIT, Oxford o Cambridge, se arropan en las togas de la arrogancia legendaria con poses mesiánicas, sean periodistas, tecnócratas, académicos pregoneros de la democracia imperial y hasta pastores delirantes en "iglesias de garaje",  unidos por un credo común inspirados en la obediencia ciega, el temor en un Dios despiadado y foetero; o la prédica de la sumisión a ciegas a un gran centro metropolitano, que por supuesto encarna la santa y sabia voluntad del dios del terror que los hace millonarios.

Los nuevos miembros de la nueva inquisición se caracterizan por el doble rasero y la incoherencia moral: festejaron la semana que ya pasó de este noviembre envuelto por estos Lares, en rumba y maizena, la caída del Muro de Berlín, predicado por ellos como el muro de la vergüenza, mientras como cosa rara, ellos y sus aliados se llenan de "muros buenos"- tal es su lógica moral maniquea- entre los cuales vale destacar:  el "sagrado muro" construido por USA para proteger a sus "santos ciudadanos", de los "demonios migrantes" de Méjico, el Caribe y otros Lares de las Américas. Que curiosidad, ese muro que se construye, es similar al llevado a cabo por el clon imperial sionista contra sus víctimas palestinas, a quienes también atracaron las tierras como lo hizo USA en el siglo XIX, con México,   cuando lo despojaron de la mitad de su territorio.  Es que las actitudes y los muros que se llevan a cabo en naciones del "eje del bien" las convierten en gemelas políticas de una identidad abyecta.

De hecho España construye como una suerte de venganza histórica cobrada dos veces, un muro contra los hijos del Islam que la poseyeron durante siete siglos a partir de la centuria 8, cuando los moros o gente islámica de piel oscura del norte de África, al mando de Tarik Ibn Ziyah conquistaron parte de la península Ibérica para construir Al Andaluz. Los "islámicos buenos" de Arabia Saudita, por su parte,  también construyen otro para cerrar el paso a sus primos de sangre y creencia de Yemen y los alrededores.

Como se puede ver, cómo sus predicadores por las scholas mediáticas y académicas callan estas canalladas, aumenta la proliferación de "muros correctos", para cerrar el paso a los indeseables. Nada raro, cuando el sumo pontífice papal de todo ese evangelio imperial,  es decir USA, se atreve a descertificar a países donde se violan los derechos humanos;  se producen y exportan narcóticos; cuando el gobierno Obama conoce de la legalización en 13 de sus estados para la marihuana y la cocaína; y hasta el imperio admitió con Oliver North a la cabeza,  en llave con gente del Mossad,  durante el reinado de George Bush I,  haber creado su propio cartel, para poder financiar su guerra irregular contra el primer gobierno sandinista de Nicaragua. Lo peor, es que los guardianes de la moral, han continuado pasado de agache, el que USA y la OTAN, manifestaron su alegría y apoyo a  un presidente campeón en producción de narcóticos, donde el hermano de este mandatario que ganó gracias a un vulgar fraude, es reconocido entre los mayores capos afganos de heroína.

Tal vez por eso los encomenderos, ahora llamados presidentes en este nuevo régimen colonial, festejan doscientos años del grito de independencia, entregando lo poco de dignidad y soberanía que estaba por allí en dosis mínimas en el frasco nacional,  al imperio mal herido por sus ambiciones suicidas, para que instale siete bases militares y pueda seguir sojuzgando a las demás naciones del patio, afanados en celebrar con una segunda independencia aquel primer grito de rebeldía de hace doscientos años, algo muy mal visto por los Vargas Llosa, Enrique Krauze, Horacio Quiroga y hasta un terrorista confeso elevado a la dignidad de académico y periodista, como Carlos Alberto Montaner, el mismo frente al cual, los castos paladines del periodismo como Claudia Gurisatti, Daniel Viotto o Andrés Openheimer, no sienten el más mínimo reato y distancia moral mínimos.

Es que para estos nuevos pastores del evangelio de la sumisión, temas como soberanía, distribución de la riqueza, igualdad de oportunidades, seguridad social y estado empresario regulador de monopolios, no son únicamente palabras soeces, sino pecados morales ideológicos que se castigan con el látigo de la crítica y la calumnia implacable, en tinglados de juzgamiento donde el juzgado/ criticado - usualmente Chávez, Correa, Fidel o Morales- no tienen quien los representen o digan, algo a su favor…Definitivamente Brecht tenía razón: si los tiburones fueran hombres, enseñarían en sus equivalentes de Harvard, Cambridge o MIT, que el honor más grande de un pececillo, era ser devorado por el gran Dios Tiburón, de barras o estrellas o tal vez por los países rémoras en pose de buenos cipayos.

Nicolás Contreras <makromokamboniko@hotmail.com>

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soy como el clavo, que aun viejo y oxidado, sigue siendo clavo

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