domingo, 27 de febrero de 2011

REVUELTAS SOSPECHOSAS

Edgar Borges (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Ya sé que resulta incómodo vivir desconfiando de todo cuanto se promueve con obstinada insistencia en la industria mediática. No obstante, eso es lo que hay: son ellos los fabricantes de la desconfianza. Uno no tiene tanta imaginación como para inventarse tanta locura (disfrazada de cordura). Y en el marco de este ir y venir de las informaciones manejadas (desde un control central, EEUU, que opera como el jefe de prensa de los medios del mundo), ya me parecía extraño (muy extraño) tanta promoción a las llamadas "revoluciones" del mundo árabe. ¿Cómo es esto que los grandes medios comienzan a utilizar con tanta "normalidad" la palabra "revolución"? ¿Desde cuándo la jefatura de información global se reconcilió con una palabra que a través del tiempo sólo le ha inspirado terror? ¿Acaso no resulta muy (pero muy) sospechoso ver a los "modelitos mediáticos" anunciar (casi con velitas en mano) la llegada de la "revolución" al mundo árabe?

Bastaría con estar calmadamente informado (más allá de la saturación del segundo a segundo) para saber que las dictaduras clásicas del medio oriente (como en un pasado las de América Latina) han sido patrocinadas por el poder alojado en los Estados Unidos. Sin embargo, a partir de la estupidización generalizada (impuesta por la jefatura de la idiotez), el poder centra su discurso en quienes (la mayoría) padecen el síndrome de la confusión. Gracias a la repetición de unos determinados acontecimientos, los espectadores terminan creyendo que soplan "vientos de libertad" en la Madre Tierra. Y lo que su "comprensión tapizada" no alcanza a ver son los hilos invisibles que mueven las piezas del guión. El caso árabe va en serio, las revueltas tienen un objetivo claramente definido. Ya lo dijo Fidel Castro: "El plan de la OTAN es ocupar Libia". Que nadie se llame a engaño, lo que muchos (incluso desde sectores de izquierda) pensaron podía ser una nueva vía para salir de las dictaduras financiadas por EEUU no es más que un globo de ensayo para penetrar "libertariamente" el mundo árabe. Lo que sus antecesores no pudieron lograr a sangre y fuego, Barack Obama lo pretende "lanzando flores" desde su sillón. El asunto va mucho más allá de unas "bonitas revueltas populares". Sólo desde la ingenuidad o desde el chantaje se podría creer que de la noche a la mañana cada pueblo decidió salir a la calle para deshacerse de sus yugos. Y, como si de un efecto dominó se tratara, la ola se mueve en dirección a los dos países que les interesa: Libia, por su petróleo, e Irán, por su poder militar (Siempre mirando hacia América Latina, esperando una brecha para entrar y sorprender. "Sur a Sur el mundo es nuestro", susurran los bárbaros "modernos").

Estamos ante un tema que requiere múltiples análisis y actuaciones, ya sabemos que en el mundo árabe la humanidad se juega su futuro (y su memoria). Es hora de ir articulando las claves de una mejor comunicación popular a escala global, hay que pasar del puente de la interpretación al puente de la difusión. ¿Cómo hacer para explicar (a un mundo saturado), en términos estratégicamente mediáticos, los verdaderos movimientos de la administración Obama? El planeta sólo tendrá posibilidad de liberación cuando los sectores críticos dejemos de ser minoría, mientras, desde la confusión generalizada (la gente que simula la vida a partir de la TV) se comienza a creer que la "democracia" está llegando al mundo árabe. Mi sospecha me hace pensar que la "democracia" que se pretende instaurar tiene más de "dictadura de mercado" que de "revuelta popular". Ojalá me equivoque o que los vientos del Sur desvíen la gélida intención.


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soy como el clavo, que aun viejo y oxidado, sigue siendo clavo

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