viernes, 2 de mayo de 2008

Isabel Dorado Auz


El fracaso de la legislación ecológica

Si de algo sirvió el pasado Foro de Expertos que discutió la manifestación de impacto ambiental del proyecto Musas, fue para darnos cuenta, en voz de René Córdova, de que la legislación ambiental es letra muerta en nuestro estado y en el país entero.

Como comprender el hecho de que se hayan transplantado, o quizás talado, no lo sé, nueve amapas que son especies protegidas en la Norma Oficial Mexicana 059 y que poco le importaron a los criminales ecológicos Eduardo Bours y Ernesto Gándara. Quienes cínicamente han prometido plantar cuatro árboles por cada árbol transplantado, sin considerar que dichos árboles van a pasar de un terreno de 40,000 metros cuadrados a uno de 13,000 metros cuadrados.

Como entender que instituciones, tan serias en otros tiempos, estén avalando hoy la destrucción de un Parque, cuando en su currícula cuentan con programas de desarrollo sustentable y de ecología. Más aún, como es posible que hayan firmado un desplegado de apoyo al Musas, cuando ni siquiera leyeron la manifestación de impacto ambiental, ya que hasta un  niño de primaria se daría cuenta que no hay argumentos firmes para llevar a cabo este ecocidio.

En qué momento, a un representante de la Sociedad Sonorense de Historia le dio por buscar firmas de apoyo para que se destruyera la plaza que representa uno de los tesoros más preciados de nuestro país, la Constitución de 1917.

Como fue posible que tanto el PAN como el PRD no asumieran con claridad una posición firme en defensa de esta área protegida, por ser parte del cauce del Río Sonora y cuyo decreto viene desde la época del General Cárdenas. Además de ser uno de los muy pocos pulmones que le quedaban a la Ciudad de Hermosillo.

De hecho, las leyes ecológicas supuestamente protegen a la ciudadanía en general de riesgos de contaminación severa, lo cual sin duda va a ocurrir cuando el tráfico de automóviles se incremente de forma considerable en ese sector. Sin embargo, no hubo una sola institución ecológica a nivel municipal, estatal o nacional que levantara la voz y tuvo que recaer esa responsabilidad en un grupo de ciudadanos, los cuales paradójicamente hoy cuentan con autos de formal prisión y están sujetos a un proceso judicial por el delito de defender la vida  de árboles que han brindado enormes beneficios por muchos años.

Hasta que punto la irracionalidad seguirá siendo el sello distintivo de quienes buscan apropiarse de terrenos baratos, para hacer grandes negocios aún a costa de la salud de los hermosillenses, sin importar si tales consecuencias afectan la salud de la familia propia.

Este verano, cientos de niños no podrán bañarse en una de las tres albercas públicas con que contaba el municipio, ya que también será destruida la alberca que por desgracia le tocó estar en los terrenos que ambiciona el grupo del gobernador.

Vaya forma de gobernar el estado y el papel de servilismo que está jugando el alcalde hermosillense cuando en un solo acto se actúa en contra de la convivencia social, la historia de un pueblo y se atropella impunemente el entorno ecológico.

Aún así, ambos personajes están pensando en seguir sus carreras políticas asumiendo cargos de mayor importancia. Será que el colchón que brindan los medios de comunicación sirve para olvidar cualquier cosa y que por siempre seguiremos padeciendo este tipo de "liderazgos" que solo buscan el beneficio personal.

Me niego a aceptar tal cosa, y por ello seguiremos adelante con nuestra lucha. Seguiremos denunciando estas arbitrariedades y dejaremos muy en claro de que podrán tener la fuerza de la represión, pero que han carecido siempre de la fuerza de la razón.


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Fernando V. Ochoa
cel 6621 50-83-33
ser como el clavo, que aun oxidado, sigue siendo clavo.
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